La antigua casa de Luis Caravati, considerado "el arquitecto de la ciudad", con los trabajos a pleno.
Desde entonces hasta la fecha, el destino tortuoso de la casona fue íntegramente responsabilidad de los funcionarios municipales que tuvieron bajo su dominio el avance de las obras para su restauración, adecuación y conservación.
Como ya lo cronicó este diario, los años más oscuros de la casona de calle Rivadavia al 1.000, al lado del Concejo Deliberante, se ubican después de 1999, cuando una empresa constructora no recibió los pagos por los trabajos de restauración que estaba realizando, y decidió "cobrarse" sacando los peldaños de madera, los pasamanos artesanales y las aberturas originales de madera de la casona.
Hoy se pueden apreciar las "heridas" de esos despojos, pero según el arquitecto Luis Maubecín, asesor de la Municipalidad en Museos, Bibliotecas y otros temas, las obras que se hicieron conservarán algunos de estos aspectos, y tratarán de disimular otros. En una recorrida que realizó junto a este diario, contó detalles de las obras que se realizan y que tienen por objetivo dejar listo para el corte de cintas el Museo en pocos meses.
Expresó que parte del proyecto anterior se respetó, y se completó para adaptarla a una obra museológica. El recorrido que podrá hacer la gente contiene el patrimonio religioso, el patrimonio cultural, y el histórico. Y habrá numerosas sorpresas, como la recuperación de fotografías del uso civil que tenía la casona cuando se realizaban allí casamientos y trámites registrales.
"Es una obra largamente esperada que será un orgullo para los vecinos", se animó a decir Maubecín.
DETALLES
Para poder avanzar en la instalación de los mosaicos, se tuvo que recurrir a fotografías. Es que la anterior empresa constructora levantó los mosaicos artesanales originales y los tiró. Ahora, la Municipalidad los reprodujo en su fábrica de mosaicos.
Otro aspecto de valor para la obra es el que aportará el basural. ¿Cómo? La basura que generan los vecinos conserva también la historia de la ciudad. Así se logró rescatar un viejo automóvil, al que se le siguió el rastro de sus propietarios y se dio con una perla, tirada en el basural: fue utilizado hasta en la construcción de un dique.
Las instalaciones nuevas ya lograron avanzar con la colocación de las ventanas de vidrio y madera del ingreso por Rivadavia. Por el lado norte, se hará un ingreso para personas con movilidad reducida.
Otra sorpresa: se instalaría una "cápsula del tiempo", el día de la inauguración, y se abrirá dentro de 100 años por los vecinos de la ¿futurista? ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca.
La parálisis y los saqueos
La escalera que lleva al primer piso de la casona del arquitecto tenía los peldaños de mármol. Las aberturas eran de maderas nobles, con diseños sencillos pero muy logrados. Los pasamanos se habían terminado a mano.
Todo se perdió. En parte por la indolencia de los funcionarios, y en parte, por la avivada de los constructores, que no vieron mejor forma de sacar unos pesos a la Municipalidad por haber incumplido el acuerdo.
Cerca de una década estuvo paralizada la obra. Hasta que en los últimos días de la administración de Ricardo Guzmán como intendente, se terminó con el techo (para proteger el original se hizo uno arriba) y otros detalles. La cantidad de dinero que ya se gastó en una misma obra ya supera todos los cálculos.
Fachada recuperada
Hasta donde se sabe, el sitio llegó a ser hasta una panadería, de la cual en el patio aún se conserva el viejo horno de ladrillos. Pero fue la casaq ue ocupó el gobernador de Catamarca, general Octaviano Navarro durante su mandato desde 1855 hasta 1859. El sitio iba a ser recuperado por el Gobierno de Eduardo Brizuela del Moral, y se desembolsaron 8 millones de pesos para su expropiación y los primeros trabajos.
Desde julio de 2011, la construcción está paralizada. Se completó sí, la fachada (para adecuarla a los trabajos de la Municipalidad), pero sus puertas se cerraron y en el interior, todo está como al principio.


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