Seis miembros de la OTAN, dos soldados y cuatro civiles, murieron en un atentado suicida perpetrado contra un convoy militar de la OTAN en Kabul, que también causó la muerte a seis civiles afganos, informaron fuentes oficiales.
El ataque reivindicado por un grupo insurgente independiente de los talibanes.
"Dos soldados y cuatro civiles que trabajaban para la OTAN han muerto en Kabul en una explosión de un artefacto improvisado", informó la organización militar en un comunicado.
Se trata del mayor atentado en la capital afgana desde el 9 de marzo, cuando un ataque suicida con bicicleta bomba causó la muerte de nueve personas frente al ministerio de Defensa, coincidiendo con una visita a del secretario de Defensa estadounidense Chuck Hagel.
Según fuentes gubernamentales, también habrían muerto dos niños de seis y diez años. Algunos de los cuerpos quedaron tan dañados que no pueden ser identificados, afirmó Sayed Kabir Amiri, jefe de los servicios hospitalarios del ministerio de Salud.
Otros 37 afganos resultaron heridos en el atentado, añadió.
"Cometimos este ataque, asumimos la responsabilidad", declaró por teléfono a la AFP Zubair Sediqi, un portavoz del grupo Hezb-i-Islami, que lucha, al igual que los talibanes, contra las fuerzas internacionales conducidas por Washington.
El pashtún Hekmatyar, excomandante afgano que luchó contra las tropas soviéticas (1979-89), efímero primer ministro en los años 90 y otrora protegido de Pakistán y de Estados Unidos, está considerado actualmente por las potencias occidentales como uno de los más brutales jefe de guerra. Washington lo busca por "terrorismo".
Desde el comienzo de su "ofensiva de primavera", los insurgentes multiplicaron los ataques contra la fuerza internacional, que perdió a 21 efectivos, en su mayoría estadounidenses.
Tres soldados estadounidenses habían muerto el martes en una explosión en el sur de Afganistán, en la provincia de Kandahar, bastión histórico de los talibanes, al día siguiente de la muerte de tres soldados georgianos en un atentado suicida perpetrado contra su base en la vecina provincia de Helmand, otro bastión de los rebeldes en el sur del país.
La fuerza internacional está integrada por casi 100.000 militares desplegados en Afganistán bajo el mando de la OTAN. La mayoría de ellos serán repatriados al final de 2014, aunque algunos países, como Estados Unidos y Alemania, son partidarios de mantener una presencia militar en el país.
Más de once años después de la invasión de Afganistán que condujo al derrocamiento del gobierno talibán, los hoy insurgentes talibanes supeditan una eventual negociación de paz a la retirada de las tropas extranjeras.
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