Murió el vecino más longevo de La Quiaca

Murió el vecino más longevo de La Quiaca
La vida lo llevó a seguir el oficio de carpintero al igual que su padre, por ese entonces la familia tenía la única carpintería del lugar.

El poblador más longevo de La Quiaca Don Argentino Normando Soto falleció en la jornada del día martes en el nosocomio local a la edad de cien años, a pocos días de que su querida ciudad cumpliera su 107º aniversario hoy 28 de febrero, poblador que acompañó prácticamente durante todo un siglo de vida, el nacimiento de su terruño cuando apenas era un caserío enclavado en plena Puna jujeña, y que pudo relatarlo en largas anécdotas a todas las generaciones, gracias a una memoria fotográfica.

Había nacido un 20 de abril de 1913, hijo de Justino Soto y Concepción Leaño era el segundo de nueve hermanos, cursó sus estudios en el primer establecimiento primario; la Escuela Nº 25, solamente hasta cuarto grado porque no había otras instituciones escolares.

La vida lo llevó a continuar con el oficio de carpintero siguiendo los pasos de su padre, por ese entonces la familia Soto tenía la única carpintería del lugar por lo que sus trabajos, siguen vigentes en las antiguas casonas que ocupan el viejo casco céntrico quiaqueño.

Luego con el tiempo conoció a su inseparable compañera doña Natividad Aguilar con quien tuvo dos hijos; Olga Margarita y Argentino “Tino” Soto, la familia se agrandó con tres nietos.

El Tribuno de Jujuy estuvo presente cuando familiares, vecinos y amigos le rindieron un sentido y emotivo homenaje a Normando Soto, en abril del año pasado, primer ciudadano que albergó en su memoria el nacimiento de la ciudad más septentrional del país.

En la oportunidad a pesar de sus años bailó un vals al ritmo de la Banda de Música Municipal y fue declarado “Ciudadano Ilustre” por decreto desde el Poder Ejecutivo y Legislativo asimismo le fueron entregados sendos reconocimientos. En esa fría noche otoñal expresaba “vivir estos cien años y estar rodeado de mi familia y amigos es una alegría, cumplí con mi deber de ciudadano mis raíces están en este pueblo, ojala sigamos juntos. Por mi La Quiaca querida hice toda mi vida aquí, Dios quiso esté esta noche con ustedes, me encuentro muy feliz siempre tuve la esperanza de juntarme con todos mis familiares y pueblo, como quiaqueño sé la historia de mi ciudad donde nací y crecí junto a él, cuando alguien quiera alguna información con gusto se la brindaré”.

Seguramente desde el cielo don Normando acompañara al poblado que tanto amó y del cual nunca se fue, gran congoja causó en la población fronteriza su partida, igualmente dejó un importante legado social y cultural para todos los quiaqueños.

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