Ayer se realizó la primera reunión, en la que participaron varias organizaciones barriales.
La iniciativa fue impulsada por la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad y la Secretaría de Salud Mental y Adicciones de la Provincia.
La participación más activa estuvo a cargo de las personas que integran las organizaciones barriales, dado que conocen de punta a punta la problemática de las adicciones en su sector, y tienen menos problemas a la hora de explicar cuáles son los principales inconvenientes a los que se enfrentan.
En diálogo con este diario, Irma Soria y Leticia Romero, ambas de la Sociedad de Fomento del barrio Jesús de Nazareth, en el sur de la Capital, aseguraron que los jóvenes y los chicos a partir de los 14 años son los más golpeados por la droga, en particular, la marihuana.
"La desocupación está golpeando mucho a los chicos más grandes, que no tienen nada para hacer y entonces caen en la droga. Y a los chicos más chicos, la situación es que están solos todo el día porque los padres no están en la casa porque tienen que trabajar", explicaron.
La falta de trabajo y de actividades para hacer en el barrio configuran los principales problemas que enfrentan las organizaciones sociales. Así, la Municipalidad se propuso organizarlas y concentrarlas en este tipo de encuentros, para que expresen las necesidades que tienen y poder darles una contención concreta.
Paralelamente, la subsecretaria de Salud Mental y Adicciones del ministerio de Salud, Clarisa Robert, aseguró que "el mensaje que queremos dar es que todos podemos hacer algo con las adicciones, no solo nosotros desde el Estado, sino también cada uno en su barrio". A la vez, admitió que con las adicciones "siempre se corre desde atrás" con las estrategias gubernamentales.
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Años tienen los chicos de la provincia de Catamarca que tienen sus primeros contactos con las drogas, según las encuestas del Observatorio de Adicciones del SEDRONAR.
DROGAS
Otro punto de coincidencia de los representantes de las organizaciones barriales fue el de reclamar mayor presencia policial. La mayor concentración de uniformados, dijeron, se advierte en el centro, pero en los barrios hay muy pocos.
También respecto a la actuación policial y de la Justicia, destacaron que muchas veces aportan datos respecto de lugares donde se venden drogas o quiénes son los que las venden. Pero machacaron con que "la Policía es lenta" para actuar y "nunca encuentran nada".
Un punto de acuerdo entre las organizaciones y las instituciones estatales es que hace falta una acción común entre ambas facetas para combatir las adicciones en los jóvenes, y en particular, para prevenirla en los niños.
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