Se denomina "La Orilla" y está dirigido a mejorar la calidad de vida de personas que son atendidas en el mencionado establecimiento asistencial. Incluye un taller de tango para pacientes psiquiátricos.
Hace ya 5 años que la Municipalidad de General Pueyrredon, a través de la Secretaría de Cultura, y el Hospital Interzonal General de Agudos "Dr. Oscar Alende" (HIGA) por intermedio de su Servicio Social, llevan adelante en forma conjunta un proyecto denominado "La Orilla" destinado a mejorar la calidad de vida de pacientes crónicos que son asistidos en ese establecimiento.
Walter Sánchez, licenciado en psicología y músico, explicó que "se trata de una iniciativa que se inició a fines de 2009 con la idea de hacer un cruce entre la salud y la cultura. La intención fue aportar algo para mejorar el estado de ánimo de los pacientes. Trabajamos en todo el hospital. Si bien son proyectos que en otros lugares se realizan exclusivamente en el área de la salud mental, nosotros buscamos hacerlos extensivos a personas con enfermedades crónicas en general", afirmó.
Myriam Oviedo, también de la Secretaría de Cultura, explicó que "la biblioteca ambulante, que está totalmente equipada con libros donados, surgió desde los propios chicos que se dieron cuenta que estar internados era algo muy aburrido. Llevamos nuestro carro por todos los pisos, con lo cual el servicio se amplió a todos las personas que están hospitalizadas. La gente elige qué es lo que quiere leer. Por otro lado, el proyecto contempla un taller de tango que se realiza los lunes para pacientes alojados en el área de salud mental. Es una actividad que se sumó a otras de macramé, cestería en papel, velas, guitarra, pintura y plástica y que da buenos resultados ya que advertimos que cuando se realiza los pacientes no piden medicación de refuerzo. Además de aprender a bailar tango, se les da la posibilidad de que bailen lo que más les guste", expresó.
La opinión del Hospital
Gabriela Re, jefa del Servicio Social del HIGA, tras recordar que "el primer proyecto fue la transición de los chicos que al cumplir 15 años eran derivados desde el Hospital Materno Infantil con diagnóstico de VIH con transmisión vertical", dijo que "al advertir que salir de un establecimiento pediátrico e ingresar a otro para adultos era un paso difícil, empezamos a trabajar con esto. Después se incluyó el área de salud mental. Hay una biblioteca que recibe donaciones que cuenta con numerosos libros. La idea es trabajar la salud combinada con el arte como una forma de ayudar a las personas para que puedan mejorar su calidad de vida. La experiencia, que fue aceptada por el Hospital, fue creciendo y cada vez es más rica. Los fines de semana vienen los denominados payamédicos que aportan una gran dosis de alegría a los pacientes muchos de los cuales los consideran una parte de su tratamiento", señaló. Acerca del taller de tango comentó que "fue una experiencia que, por el lugar y la patología de los pacientes, comenzamos con un poco de temor. Sin embargo, nos dimos cuenta de que están re enganchados, que esperan el lunes para poder bailar y que después de hacerlo, muchas veces de acuerdo con lo que nos dicen las enfermeras, no piden la dosis suplementaria de medicación".
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