El Ejecutivo Municipal no piensa ceder a la exigencia de la Cámara de Comercio para que se prohíba la venta ambulante en la ciudad.
El funcionario confirmó que la comuna busca regular la actividad de los vendedores ambulantes, sobre todo en la zona céntrica, pero no se piensa en prohibirla directamente, ya que lo que se busca es “que se respete el espíritu de la ordenanza que ya existe” desde el año 1989.
Tal como informó El Diario en su edición de ayer, la Cámara de Comercio metió presión en las últimas horas, con una nota en la que le pidió al Concejo Deliberante que ponga mano dura en la cuestión. “Uno no puede apropiarse alegremente de un espacio público”, punzó el presidente de la entidad, Roberto Nevares.
Rivas fijó posición: “De los dichos del presidente de la Cámara, no debería existir la posibilidad de ejercer el comercio en la vía pública. Pero cuando se dice que unos se ajustan a derecho y otros no, en realidad no es así. No es que (la actividad de vendedores ambulantes) no esté ajustada a derecho. Puede que ocurran faltas, pero no es que no exista una normativa que la regule. De hecho, si se entra al codificador de AFIP, se encuentra los rubros y códigos para la venta ambulante”, aseveró Rivas.
El año pasado el conflicto explotó para la época de las fiestas, cuando incluso se necesitó de la intervención policial para mitigar una protesta. En aquella ocasión, y también hoy, quedó en el centro de la escena el grupo de senegaleses que en cada jornada vende de manera ambulante en el centro de la ciudad.
La regulación
Respecto de la regulación, Rivas dijo a El Diario que “hemos avanzado en el tema, lo hemos charlado con la Cámara también. Estamos demorados por una cuestión administrativa lógica, porque se analiza mucho lo jurídico y lo administrativo”.
- ¿Cuál sería el objetivo de esta regulación?
- Ponernos de acuerdo en una reglamentación que, procuramos, deje toda actividad normalizada, enmarcada en la norma. Respecto de la venta ambulante ya hay una ordenanza y una normativa; la reglamentación está en vías de resolución, tiene algún consenso. Lo que se busca es aplicar el espíritu de la ordenanza.
- ¿Y eso qué consecuencia concreta podría tener?
- Pretendemos que no existan grandes comercios en la vía pública; que no haya grandes puestos ni grandes ofertas de polirrubros, que en algún sentido es lo que estaba sucediendo sobre fin de año. También que se respete un tamaño pequeño del puesto, de un metro aproximadamente. Que no haya más de cuatro puestos por cuadra, que no haya repetición en los rubros, que no haya un mismo rubro de los comercios que tienen en la zona. Y desde ya, tiene que estar enmarcado en la normativa vigente, fijada por la AFIP, y abonar los impuestos que corresponden y las tasas. La reglamentación también tiende a que los vendedores sean residentes en la ciudad. No oriundos, sino residentes.
- ¿Cómo interpreta la postura que la Cámara le transmitió al Concejo respecto de este tema?
- En la discusión que hemos tenido con la Cámara ellos se muestran intransigentes en cuanto al comercio en la vía pública. Pero lo que planteamos es que toda aquella actividad que se ajuste a derecho, ¿por qué no permitirla? Ellos, desde su visión gremial, plantean que la intención es que no exista esta posibilidad de comercialización. Es lo que impulsan ante el Concejo, y serán los concejales los que resolverán ese planteo. La ordenanza está desde el año ’89 y establece condiciones.
- ¿Considera que se va a llegar a un acuerdo?
- Hay que buscar una ciudad para todos, que incluya. Por lo tanto, debemos encontrar el punto de equilibrio donde los intereses de distintos sectores confluyan. Es complejo, porque a veces se generan resquemores, pero el objetivo es lograr ese objetivo para la convivencia, tal como ha ido ocurriendo con los artesanos, los canillitas y tantas otras actividades.
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