La disputa por las tierras sigue generando tensión entre la municipalidad de Puerto Madryn y la empresa San Miguel, propietaria de gran parte del suelo en Puerto Madryn y alrededores.
Desde la Municipalidad no se comunicó nada de manera oficial sobre lo sucedido, pero se supo que la decisión había estado tomada desde adentro de la secretaría de Gobierno por considerar ciertas irregularidades que se debían subsanar para el normal funcionamiento de la estructura.
Por su parte desde la firma San Miguel se intentó minimizar lo sucedido, supeditando el inconveniente a una cuestión burocrática formal.
De todas maneras, la tensión existe, más allá de las estrategias de acercamiento, de negociación o de enfrentamiento… y más allá de que lo nieguen o disimulen desde ambos sectores.
Las oficinas de San Miguel no tienen una habilitación comercial, pero desde la empresa argumentan que no es necesario, teniendo en cuenta que sólo se desarrollan tareas administrativas. Tal como pudo averiguar El Diario, finalmente se llegó a un acuerdo en el que la Municipalidad aceptará el encuadre dentro de otro tipo de habilitación del que en principio se pretendía aplicar.
Plan canje: tierra por tierra… pero sin ocupaciones
Este conflicto tiene historia y mucho tiene que ver con la propiedad del suelo en el ejido urbano de Puerto Madryn. A diferencia de la mayoría de las ciudades del país, en esta localidad unas pocas personas fueron propietarios de gran parte del suelo, antes de que se convirtiera en ciudad.
A partir de 1905, Julio San Miguel inició su camino hacia gran parte del monopolio de la tierra como inversión comprometida con el arraigo y la pertenencia al lugar, pero dejando a futuro, o sea hoy día a los encargados de administrar la convivencia pública y facilitar la expansión urbana acotados, por lo menos en esta negociación donde se necesita el desarrollo de un sector que permita generar loteos para viviendas y regularizar una cantidad importante de emprendimientos de vecinos que fueron acomodándose al margen de los mapas oficiales.
Tal es la magnitud de la propiedad de San Miguel y también el reconocimiento de tener que aportar al desarrollo de la ciudad, que hasta se dio el lujo de donar 2.505 hectáreas a lo largo de su historia como empresa. Los beneficiados fueron los clubes Brown, Madryn, Puerto Madryn Tenis Club, Cooperativa Eléctrica, Gas del Estado, Vialidad, Obras Sanitarias, el Cementerio, una manzana para la Escuela 110, otra para la Escuela con Internado 42, otra para viviendas del Cenpat, dos manzanas para la Municipalidad para la construcción de viviendas, una importante superficie para el Velódromo, un sector para el Parque Industrial Liviano y Pesado y el lugar donde alguna vez se dispuso el mismísimo Ministerio de Marina.
Tal como lo informara públicamente San Miguel, ya hay un acuerdo con la municipalidad para el canje de tierras. San Miguel entregó una zona cerca de los servicios, para lotes sociales, a cambio de un sector en la zona norte sin normativa urbanística.
Al resignar ganancia, la empresa también busca generar las condiciones para evitar todo tipo de ocupaciones irregulares, tanto en tierra pública como privada. Y para eso, necesita incluir en la Ordenanza de Tierras Fiscales la sanción al ocupante ilegal, excluyéndolo del reempadronamiento de tierras. Habrá que ver como sigue esta historia de pujas por el espacio propio y ajeno, que no viene de ahora, sino de la mismísima colonia hasta la fecha, tanto en nuestra bendita y amplia Patagonia como en gran parte del país.
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