Multitudinaria convocatoria a la marcha contra la violencia

Multitudinaria convocatoria a la marcha contra la violencia

Participaron decenas de agrupaciones sociales, ONGs y mujeres y hombres sin banderías políticas que quisieron decir basta al flagelo.

La convocatoria fue a las 17, pero las mujeres con sus hijos, sus novios o maridos, grupos de jóvenes  congregados en agrupaciones sociales y ONGs comenzaron a llegar antes de las 16 hasta el centro del Paseo General Navarro. La consigna "Ni una menos” se podía leer en más de un centenar carteles, pancartas y remeras. La estimación fue de casi 5.000 participantes con un solo objetivo: decir basta a la violencia de género y al aparato social que la estimula en Catamarca y el país.

La organización fue impecable. Con un equipo de sonido (que debieron trasladar hasta el lugar de partida a último momento debido a una "imposición" ajena a la organización), se fueron dando las consignas.

Maica Fernández Górgola (madre de Eugenia Rojas), Lola Carrizo (madre de Sonia Liliana Garabedián), Antonia Bazán (víctima de violencia de género), familiares de Ada Morales (madre de María Soledad Morales) y víctimas de José Guevera (policía acusado de abuso sexual), fueron las referentes elegidas para llevar la bandera principal.

A las 17, los marchantes estaban encolumnados para partir. Una murga acompañaba. Solo eso se escuchaba. En el camino, se sumaron otras agrupaciones, algunas de estudiantes o reparticiones públicas.

Al llegar a Plaza 25 de Mayo, una música ensordecedora generó murmullos. También hubo confusión. Es que la convocatoria estimaba realizar un show y la oratoria de un documento en ese lugar, pero la columna giró, dio vuelta a la plaza y caminó nuevamente, subiendo por calle San Martín, hacia el Paseo General Navarro. Desde la organización de la marcha se explicó que, "una voz oficial” les impidió colocar en el Paseo de la Fe el equipo de sonido con el micrófono porque los políticos ya habían colocado su micrófono destinados exclusivamente a voces "oficiales".

Nadie protestó. La columna continuó en silencio y sumó nuevos adeptos, aquellos que no fueron convocados políticamente y los veían seguir de largo.

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