Una infinidad de pañuelos blancos alteraron el árido paisaje que rodea a Tumbaya, cuando a manos de los feligreses fueron levantados hacia el cielo en fundido saludo a la imagen de la Virgen de Copacabana que, desde su santuario en Punta Corral, llegó ayer cerca de las 19:35 ese hermoso poblado quebradeño.
La “Mamita del cerro”, acompañada por gran cantidad de devotos y promesantes y precedida por una incalculable cantidad de bandas de sikuris, descendió en su hornacina transportada en andas por feligreses por el accidentado camino de herradura, para arribar al pueblo donde era esperada masivamente, como todos los años, para presidir la misa del Domingo de Ramos -celebrada por el Obispo de la Diócesis de Jujuy, Monseñor César Daniel Fernández- y que recuerda el ingreso de Jesús a Jerusalén, días antes de su crucifixión.
Con la Eucaristía de anoche y la bendición de los ramos, inició Jujuy los actos litúrgicos más importantes para la Iglesia Católica: la Semana Santa, que conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor.
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