La denominada “Marcha de las Antorchas y del Silencio” congregó a un millar de personas alrededor de la Plaza Independencia. Los oradores solicitaron al Gobierno que se comprometa y brinde seguridad en los barrios. “Vivimos encerrados”.
La violenta muerte de Elda Ana Hovannes en la puerta de su casa a manos de motoarrebatadores, fue el detonador.
Vecinos de distintos barrios, empresarios, jóvenes de agrupaciones políticas, médicos y dirigentes políticos, se dieran cita en el espacio público de la ciudad, frente a la Casa de Gobierno, portando tan sólo una vela como antorcha, buscando -tal vez de esa manera- iluminar a quienes les toca hoy gobernar.
Julio Pereyra, hijastro de Hovannes, fue el primer orador en la noche, y con sus palabras buscó despertar conciencia en materia de seguridad ciudadana, al tiempo que pidió al Gobierno que se termine la impunidad. "En esta marcha pedimos justicia para Elda y seguridad para todos", apuntó.
El jovenes, dijo que el Gobierno debe terminar con planes inservibles como “Fútbol para todos”, o “LCD para todos”, y buscar la manera de generar conciencia y educación para que haya menos criminalidad y delinciencia en las calles.
En diálogo con EL SIGLO, Pereyra destacó que en cuanto a la pesquisa, aún no hay novedades. "Los asesinos siguen libres, la investigación sigue, pero hasta aquí no hay nada".
A su turno, Lorena Orellana, una vecina de Elda, se dirigió a los presente con una semblanza en la que no sólo recordó a la "mujer, madre, y vecina" sino que reparó en la dura realidad que les toca vivir a la gente por la ola se inseguridad reinante en la actualidad.
"Nos han arrebatado a Elda, la mama de mis amigos de la infancia, de mis compañeros de juego. Elda, una mujer que era como un volcán, dueña de una gran vitalidad, de una presencia que se destacaba siempre; tenía un fuego interior que sabía trasmitir en el destello de su mirada, en la seguridad de su voz".
Agregó "Elda, que siempre tuvo gestos de cariño y palabra de aliento con todos, era una persona generosa, siempre dispuesta a dar una mano y socorrer al prójimo. Hoy su ausencia nos deja un profundo es el hueco. Esa noche de martes, a ese volcán lo extinguieron violentamente", dijo.
Orellana recordó que ella y los demás chicos del barrio Ampliación Kennedy se criaron jugando en la vereda hasta muy tarde. "Pero hoy nuestros hijos no se conocen porque no salen a jugar por la inseguridad que hay. Antes el peligro más latente eras que una vecina te robe una flor del jardín de la vereda, pero hoy vivimos ocultos en nuestras casas, detrás de rejas para no ser víctima de delincuentes. Queremos vivir tranquilos y en paz, no sobresaltados”. “Hoy, hacemos nuestra tu lucha, Elda. Seguiremos lo que pregonabas hasta que nos den seguridad", subrayó.
También el empresario, Ricardo Fernández, se refirió a la falta de seguridad. "Realmente este es un problema grave, muy serio y que tiene que ver con la falta de inclusión social. Es un problema de política de Estado".
Fernández expresó que "esto no se soluciona con más cárceles o más policías en la calle. El problema es mucho más profundo, es de inclusión social porque la gente no tiene sentido de pertenencia, no tiene oportunidades y tampoco posibilidad de un ascenso o movilidad social. La desidia del gobierno y la falta de una óptica certera hacia el problema nos genera hoy muchos problemas".
Asimismo, dijo que si bien "todos somos culpables (la sociedad civil y el Poder Ejecutivo) por supuesto que es mayor la responsabilidad la de un ministro (de Seguridad) que no cumple o que no da respuesta.
Otro de los presentes, Alberto Lebbos, junto a familiares de Víctimas de la Impunidad, se refirió a la falta de seguridad en Tucumán. "Hoy venimos a la plaza por la señora Elda Hovannes, que es otra víctima más de la gran impunidad que reina orondamente en la provincia por imperio de José Alperovich, a quien señalo como único responsable de todas las tragedias que padecen los tucumanos".
Resaltó que está "horrorizados de ver esta situación, que la venimos denunciando de hace 280 marchas. Hay inacción del Gobierno o si se quiere, hay acciones criminales que son fomentadas al no reglamentarse la ley de Registro de Violadores, o de Protección al Testigo. Se sigue respaldando a una cúpula policial y a un Ministro de Seguridad, que sólo sirven para que se siga reproduciendo el delito".
Los vecinos marcharon en silencio. Sin embargo, en sus ojos se podía ver el deseo de que el Gobierno escuche de una vez por toda el pedido -casi una súplica-, de que cumpla con uno de sus roles constitucionales de Estado: de brindar seguridad para todos.



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