Cada vez hay más proyectos comerciales de fraccionamiento de grandes superficies en Junín: en la actualidad hay alrededor de veinte iniciativas de este tipo. Por el contrario, la intervención estatal en esta área continúa siendo reducida.
Los referentes de la actividad inmobiliaria no dudan en afirmar que hoy en día hay una veintena de loteos que se reparten en los distintos sectores periféricos de la ciudad, una modalidad que creció en el último tiempo a partir de la escasez de terrenos para la construcción.
“Creo que, actualmente, el total de emprendimientos deben alcanzar los 20 parcelamientos”, señala Daniel Di Palma, presidente del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos del Departamento Judicial Junín.
Al momento del análisis, el martillero Gastón Paz, a cargo de la comercialización de dos de ellos, Proyecto Alvear y Cerrito Colorado, considera que el crecimiento de estos loteos obedece a que ya “estaban ‘maduros’ para este momento”, y amplía: “Cuando uno empieza un proyecto de estas características se demora entre tres y cuatro años hasta poder empezar a venderlos, si bien algunos empiezan a hacerlo cuando todavía no está terminada la parte administrativa y urbanística. Los más nuevos, tal vez hayan empezado como un ‘efecto contagio’, al ver el éxito de los emprendimientos que empezaron antes”.
En ese contexto, a pesar del “éxito” que tienen estas propuestas, en Junín hubo intentos de intervención estatal pero sus resultados no parecen haber cosechado los resultados esperados.
En 2011, con motivo de la asunción de su tercer mandato como intendente, Mario Meoni anunció acciones en esta dirección. “Desde la empresa Grupo Junín –dijo entonces– vamos a llevar adelante una iniciativa a través de la cual podamos generar el acceso a los terrenos para ir facilitando a los vecinos la construcción de sus viviendas y de alguna manera intervenir en el mercado inmobiliario para bajar los precios”.
A dos años y medio de aquella promesa, el Grupo Junín entregó apenas 64 lotes del Plan Habitar en marzo de este año y proyecta sumar otros 58 en el futuro. Sólo en Proyecto Alvear, la cantidad de lotes es de más del doble.
Con todo, el secretario de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad, Agustín Pinedo, remarca que a estos loteos “hay que sumarle la acción oficial, que ha parcelado algunas fracciones para entregar a sindicatos, organizaciones, a grupos de trabajadores beneficiarios del plan Procrear, también está la empresa Grupo Junín, que está iniciando una acción en este sentido”.
Loteos
Di Palma sostiene que los loteos como boom inmobiliario surgieron por una convergencia de factores: “La ciudad se va ampliando, extiende su trama urbana y, en consecuencia, producto de ese crecimiento, se empiezan a fraccionar y a abrir nuevas parcelas en distintos sectores, dado que la zona urbana está prácticamente toda tomada”.
En el mismo sentido, Pinedo considera que estos emprendimientos surgen a partir de que –de acuerdo a su análisis– “los terrenos que están en la ciudad tienen valores desmedidos, entonces, la gente que tiene fracciones importantes las lotea, porque hay una demanda importante y posibilidades de venderlos”.
Por su parte, Gastón Paz advierte que estos loteos surgen por otras razones de fondo: “Lo que yo planteo muchas veces son cosas contra fácticas y por fuera de los clichés que tiene todo el mundo. No creo que esto sea por dar respuesta a una necesidad, porque la necesidad siempre existió. El tema es que cuando se empieza a notar que las cosas pueden ser posibles, se crea una simpatía. Entonces, creo que lo que cambió no fue la necesidad de la vivienda, sino la posibilidad de poder alcanzarla”.
El organismo que debe autorizar estos parcelamientos es la Dirección Geodesia del Ministerio de Infraestructura provincial, en tanto que el Municipio verifica que se cumpla con el Código Urbano Ambiental de Junín.
Con todo, Pinedo aclara que a los emprendedores se les piden otros requerimientos: “Nosotros exigimos que el que lotea en la planta urbana tenga que asegurar el suministro de diferentes servicios, como agua corriente, cloacas, energía eléctrica domiciliaria y red de alumbrado público. Hay loteos viejos, que son anteriores a que se dispongan estas exigencias, que ya están aprobados y que, en algún caso, no tienen todos estos servicios. Pero en el resto, sí lo deben cumplir, de lo contrario, hay una restricción al dominio por el cual, no pueden escriturar”.
El impacto de Procrear
Todos los referentes consultados coinciden que el programa de créditos para la vivienda Procrear es un factor clave que impulsó este esquema.
Paz asevera que “esto se aceleró con la aparición de los créditos Procrear, que vuelven a poner en el imaginario colectivo que es posible llegar a la casa propia y para eso, lo primero que hay que tener es un terreno”.
Asimismo, Di Palma señala que este programa influyó para “el crecimiento de la demanda”, algo que, según dice, “impacta positivamente en el mercado inmobiliario, más allá de alguna problemática en cuanto a que veníamos de un mercado dolarizado y pasamos a uno pesificado, con un cepo cambiario, donde muchas veces la gente opta por quedarse con los inmuebles”.
Finalmente, Pinedo coincide en que “los créditos Procrear ayudan mucho a esta situación”, aunque insiste en que considera que “en el sector central de la ciudad los lotes tienen un valor exorbitante”.
Y concluye: “Hay distintas alternativas, pero debo decir –y esto lo digo a título personal– que se advierte una cuestión desmedida porque han llegado comentarios a mis oídos en los que me dicen que a los que saben que tienen un plan Procrear les piden 30 mil pesos más por el lote, porque juegan con la desesperación de aquel que no tiene terreno y tiene acordado un préstamo para construir su vivienda. Más allá de que pueda ser legal, esto es muy desagradable”.

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