La multimillonaria obra que todos parecen esconder

En pocos días comenzará la ejecución de las etapas de tratamiento primario y secundario en la planta depuradora Primera Cuenca. Se invertirán $ 1.100 millones. 

En un país donde se suelen anunciar obras que nunca se harán o que ya se hicieron, resulta al menos extraño que una inversión de 1.100 millones de pesos para la ciudad no haya tenido la debida difusión por parte de las autoridades provinciales y municipales, tanto anteriores como actuales.

La obra consiste en ejecutar etapas de tratamiento primario y secundario en la planta depuradora de la primera cuenca, ubicada en el kilómetro 7,2 de la ruta 252, que permitirá mejorar sustancialmente las condiciones de volcado en la ría del 80% de los efluentes cloacales generados en la ciudad.

Los primeros hechos que no dejaron de llamar la atención en esta redacción se produjeron a comienzos de octubre del año pasado, cuando en pleno proceso electoral, una obra de semejante envergadura y necesidad, apenas se anunció mediante un aviso en este diario de la convocatoria a licitación, algo que exige la ley.

La publicidad anunció que la apertura de las ofertas había sido estipulada para el primero de diciembre (de 2015), en las oficinas platenses de ABSA, estando disponible para consulta el pliego a partir del 5 de noviembre.

Tampoco dejó de llamar la atención el valor de venta de los pliegos (72.500 pesos) por cuanto de acuerdo a la práctica habitual en la materia (asignar el 1% del valor de la inversión), infería que se trataba de una obra menor, con un presupuesto oficial de 7,25 millones, cuando en realidad la idea era concretar trabajos mucho mayores.

Dos días después ABSA, ante la insistencia de este diario, confirmó la obra con un presupuesto de 600 millones de pesos y fecha de apertura de ofertas para el 1 de diciembre.

A pesar de la trascendencia del proyecto, ni el gobierno provincial ni la empresa de aguas y cloacas realizaron ningún anuncio. Apenas el entonces gerente regional de ABSA, Antonio Ferrara, indicó que es "una muy buena noticia para la ciudad y una obra muy esperada", en alusión a una inversión que posibilitará que el material contaminante que se vuelque a la ría (unos 1.800 m3/hora) cumpla con los parámetros que exige la ley.

Tal como estaba anunciado, el martes 1 se realizó en la plata la apertura de los sobres A con los antecedentes de los oferentes, que fueron las empresas Esuco y Panedile Argentina SA, ambas con sede en la Capital Federal.

La primera fue una de las firmas más beneficiadas con obras públicas durante el mandato de Cristina Fernández (entre otras la depuradora de Berazategui), mientras que Panedile tampoco se quedó atrás, ya que fue responsable de la construcción de la depuradora de la Tercera Cuenca, en cercanías del balneario Maldonado y es señalada por numerosas fuentes, tal como se publicara en la columna dominical de este diario “Entre tasas y café”, como estrecha y directamente vinculada al ex ministro Julio de Vido, al tiempo que se la cuestiona por el extraordinario crecimiento que tuvo a partir de 2003.

Luego, con el paso de los días, el proceso licitatorio entró en un cono de sombras ya que no pudo lograrse información sobre las propuestas económicas presentadas por ambas firmas –la apertura de los sobres debió realizarse a mediados de diciembre y ya con un nuevo gobierno a cargo de la administración bonaerense.

Recién a fines de abril, el nuevo titular de ABSA, Rafaelle Sardella, confirmó a este diario la adjudicación de la obra a Panedile por un monto de 1.100 millones de pesos. Lo hizo durante una cena con varios periodistas, sin anuncios conjuntos con la gobernadora ni con el intendente, pese a la importancia de la inversión y a la escasez de obras en marcha.

El último capítulo de esta historia se escribió el pasado viernes 10 de junio y termina haciendo aún más extraño el proceso seguido para la realización de los trabajos. En este caso, la firma del contrato que permite el inicio de la obra, no fue anunciada ni por la gobernación, ni por ABSA ni por el municipio, sino por la firma Panedile en un comunicado de prensa.

Es de esperar que las etapas de tratamiento primario y secundario se concreten y que funcionen, sobre todo por los pésimos antecedentes locales en materia de plantas depuradoras: White (1977), Primera Cuenca (1997) y Tercera Cuenca (2008). Las dos primeras no funcionan y la última lo hace sin mayores garantías, tras costosas obras de refacción y de haber tornado inviable utilizar agua de mar para abastecer la pileta del balneario Maldonado.

Fase por fase del emprendimiento

El primer tratamiento. Permitirá la retención de sólidos a través de rejas con limpieza automática, incluirá un desarenador, proceso de lavado y permitirá la clasificación de la arena extraída. Contará con un tanque ecualizador que permitirá regular el caudal, haciendo más homogéneo el material derivado al tratamiento secundario.

El segundo tratamiento. Incluirá procesos para la extracción de nitratos y sulfatos además de un proceso biológico. El circuito terminará con la separación y tratamiento de lodos.

Para otra etapa. Quedarán los tratamientos 3 y 4, que podrían ser costeados por las empresas del Polo y permitirán el reúso de los líquidos cloacales para la industria.

La obra en cifras

200 personas. Trabajarán en las obras previstas según anunció Panedile.

16.250 m3 de hormigón y 2.100 toneladas de hierro. Serán utilizados en la nueva estructura.

190.000 m3 de suelo. Serán movidos y se ejecutarán 13.000 m2 de caminos internos

1.700 m2. Se construirán para oficinas, laboratorios, salas de comando y depósitos.

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