La decisión del ex guerrillero y próximo presidente de Uruguay, José Mujica, de aceptar que diez empresas den cada una "15 mil dólares atorrantes", en sus palabras, para financiar su toma de posesión ha provocado críticas de algunos de sus compañeros del izquierdista Frente Amplio (FA).
"Se ha hecho una vaca voluntaria de algunos hombres poderosos, que pueden contribuir a que ese gasto no se sume a los inevitables gastos que ya tiene el Estado uruguayo" con la investidura, argumentó el presidente electo. En cambio, para Juan Castillo, dirigente sindical y militante FA, la decisión equivale a que "se privatice la fiesta de la democracia" y podría provocar "suspicacias".
"Me puedo equivocar, pero no tengo precio", respondió molesto Mujica, que dará el 87% de su sueldo de 12.500 dólares para crear viviendas sociales. Se espera que la mesa política del Frente Amplio aborde el tema el lunes, pero otros correligionarios suyos han expresado dudas sobre la conveniencia de aceptar el dinero. "Es legítimo que el presidente organice la asunción en la forma que considere, pero prefiero que pague el Estado", dijo la senadora Mónica Xavier. "Estas cosas, que tienen que ver con la democracia, en forma y contenido, no creo que sean gastos, sino una inversión en el sentido democrático", agregó.
El episodio podría sea el primero de los roces entre Mujica y su partido por el estilo heterodoxo del nuevo presidente. Adolfo Garcé, profesor de ciencias políticas de la Universidad de la República, dijo que existen dudas sobre si el próximo será "el gobierno de Mujica o el gobierno del FA" y advirtió sobre la posibilidad de que Mujica no pueda gobernar con independencia de la tradición frenteamplista.

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