Con un estilo simple y mucha simpatía cautivó al pueblo, aunque algunos critican que habla de más y concreta pocos planes
Algunos turistas que estaban en el lugar se asombraron al ver a "Pepe" Mujica en esa situación. Pero los uruguayos están acostumbrados a su estilo desacartonado, que habitualmente desacomoda a sus custodios y a su entorno de colaboradores.
Es común que el jefe del Estado almuerce en locales del centro, en simples pizzerías o bares. Lo ha hecho incluso con camaradas políticos, como con el presidente de una de las empresas más grandes del país. Mientras, los noticieros lo entrevistan y los comensales lo saludan y le sacan fotos.
El martes pasado, Mujica cumplió su primer año de gestión en un país que está en pleno crecimiento económico a un ritmo superior al 8%, con el desempleo más bajo de la historia (5,4%), una mejora generalizada del poder adquisitivo de las familias y reducción de la pobreza.
Pese a eso, Mujica no festejó. Al contrario, últimamente se muestra pesimista acerca de las posibilidades de mejorar las condiciones de los pobres y disconforme con el ritmo de sus planes.
Eso coincide con la pérdida de respaldo de la opinión pública a su gestión, lo que se verificó a fin del año pasado. Aunque eso no significa que haya bajado en igual medida su popularidad: en las encuestas de evaluación su gestión bajó mucho, pero su "simpatía" popular se mantiene en alto.
En abril del año pasado tenía un apoyo del 60% y subió al 71% en el invierno, pero bajó al 48% en diciembre, según las encuestas de Equipos Mori. En cambio, su popularidad se ubica en 65 puntos. Las mediciones registran que mucha gente percibe que "habla mucho" y concreta pocos planes.
Video: Mujica, un año después (www.teledoce.com)
El día del aniversario presidencial, Mujica llevó al Parlamento la memoria de lo actuado. "Como ex parlamentario, es un gusto estar acá", dijo al entregar el paquete de textos de cada ministerio al vicepresidente, Danilo Astori, que preside el Senado y la Asamblea General Legislativa.
Fue vestido con saco sport y sin corbata. No quiso dar el mensaje a la población y pidió que lo hiciera Astori. La idea del gobierno era que el mensaje fuera claro ante la prensa y la opinión pública y que nada quedara librado al azar.
Pero uno de sus asesores de imagen durante la campaña electoral se lamentó al día siguiente porque Mujica se salió otra vez del protocolo y habló en la calle con un noticiero de TV. Mientras el mensaje oficial apuntaba a minimizar las críticas a la gestión, Mujica terminó reconociendo que "todo es lento" y que le hubiera gustado ir más rápido.
El canal 12 lo encontró en una estación de servicio mientras compraba gasoil para probar una retroexcavadora: una máquina que piensa usar para su plan de viviendas para indigentes. Iba sólo en su viejo Volkswagen "escarabajo", con su perra de tres patas, Manuela, el termo y el mate. La televisión lo mostró así, cargando bolsas y manejando su auto sin ponerse el cinturón de seguridad.
El estilo de Mujica es muy diferente al de su antecesor, Tabaré Vázquez, que cuidaba mucho sus apariciones públicas y concentraba su trabajo de oficina presidencial en un par de días a la semana. Mujica es de tiempo completo y, aunque generalmente no concede entrevistas, habla todos los días con los móviles de medios de comunicación con los que se cruza en la calle o en un acto.
Quiere estar arriba de todos los temas y se impacienta cuando ve que las cosas no salen como pretende. Mantiene reuniones largas con sus colaboradores más cercanos y también recibe dirigentes en su chacra de las afueras de Montevideo.
Con un país en crecimiento, la preocupación de Mujica está en la distribución del ingreso, que no mejora como él pretendía, y ése será su objetivo político de acá en más. En su mensaje radial de esta semana, el presidente dijo a sus oyentes: "Tranquilos, falta mucho".


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