Mujica impuso una ley para que los indigentes no duerman en la calle

Tras la muerte de cinco personas por vivir a la intemperie en Montevideo, el presidente de Uruguay promovió una polémica norma que obliga a los necesitados a ser llevados a los refugios estatales aunque sea contra su voluntad.

Cómo hacer para que aun contra su voluntad unos 600 indigentes duerman bajo techo? Para el presidente uruguayo, José Mujica, la cosa es clara y cuando se trata de la vida de la gente no hay mucho espacio para disquisiciones acerca de libertades y derechos. “Quiero ver quién me hace un juicio por salvar a la gente que está en la calle”, dijo ante su Gabinete de ministros, luego de que la titular de la cartera de Desarrollo Social (Mides), la comunista Ana Vignoli, hiciera un raconto de sus actividades y tareas, y cometiera una omisión indisimulable: la de que cinco personas se murieron de frío en las calles de Montevideo en estos días. A mediados de semana, la ministra reconoció que decidió acrecentar los operativos de atención a los indigentes callejeros luego del llamado de atención presidencial.

Desde las propias oficinas de la Torre Ejecutiva, donde funciona la Presidencia, se operó una virtual intervención del Mides para lograr eficiencia en la atención de los indigentes que se resistan a ser enviados a refugios. “Nos maltratan y nos roban nuestras cosas˝, dicen varios de ellos, que optan por mantener rotas frazadas, perros y cartones de eterna compañía. La saga del malestar con la ministra Vignoli estuvo precedida de indicaciones contra el Mides y la Intendencia de Montevideo, a cargo de la también comunista Ana Olivera, de no colaborar con quienes viven en la calle porque eso los hacía establecerse en la vía pública y no asistir a los refugios.

Legisladores oficialistas también realizaron cuestionamientos. El diputado Julio Bango (Partido Socialista) declaró al Canal 10 de Montevideo que no le pareció “correcto” que se le diga a la “gente que quiere dar una mano individualmente que no lo pudiera hacer”. Dijo que era necesario separar dos planos: el “gesto individual” que puede hacer una persona, y “lo que debe ser una política de trabajo sistemática” del Estado.

Pese a las críticas, Mujica dijo que asume la “responsabilidad” en el tema y que por eso había que obligar a quienes viven en la calle a que vayan a los refugios. Precisamente, la libertad para estar en la calle y la necesidad de que el Estado vele por la vida de las personas fue uno de los puntos de discusión que tuvo el Parlamento esta semana, cuando se convirtió en ley el proyecto que establece que las personas que estén “en situación de intemperie completa, con riesgo de graves enfermedades o incluso con riesgo de muerte, podrán ser llevadas a refugios u otros lugares donde puedan ser adecuadamente asistidas, aun sin que presten su consentimiento, siempre que un médico acredite por escrito la existencia de alguno de los riesgos indicados en la presente disposición y sin que ello implique la privación correccional de su libertad”.

La senadora Mónica Xavier (del Partido Socialista), principal impulsora del proyecto, dijo que con la medida no se está violando la Constitución. En la madrugada montevideana se puede ver a equipos del Mides con psiquiatras y policías de particular procurando persuadir. Fueron muy pocos los internados a la fuerza. <

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