“Las mujeres hacemos denuncias y eso queda archivado, necesitamos ayuda”

“Las mujeres hacemos denuncias y eso queda archivado, necesitamos ayuda”
A dos años del asesinato de tres niños en el barrio Lomas del Mirador, la madre de las víctimas opinó sobre casos de femicidios y el rol policial. Zunilda Maldonado contó cómo salió adelante estos años sin la presencia de sus hijos, que fallecieron el 30 de agosto de 2011.

El caso de la muerte de tres niños en el barrio Lomas del Mirador no sólo llenó de indignación y dolor a la sociedad correntina, sino que también movilizó a organizaciones y vecinos a luchar contra la violencia familiar. En el transcurso de estos años los medios de comunicación dieron a conocer otros casos en que las víctimas fueron niños y mujeres. Por su parte, desde la Justicia dieron a conocer la semana pasada la aprobación de protocolos de actuación policial para ayudar de forma inmediata a las personas agredidas.

En este contexto y en el marco de un nuevo aniversario de la muerte de Jorge, Cintia y Andrea, El Litoral habló con Zunilda Maldonado para que a través de su terrible experiencia cuente su posición con respecto al actuar de toda la sociedad frente a la violencia doméstica. “A partir de ese hecho ocurrieron muchos otros sucesos violentos, murieron muchas chicas jóvenes y mujeres grandes como yo; la sociedad en sí se está dando cuenta de esta realidad que viven muchas mujeres y que la Policía toma la denuncia y después la archiva, siempre espera que suceda una desgracia como la mía para actuar”, opinó.

Por otra parte, además de la necesidad de la actuación rápida de la Policía, remarcó la importancia, que se marca en el protocolo aprobado hace unos días, de la ayuda de los vecinos respecto a la denuncia. Zunilda comentó que si hubieran tenido la posibilidad familiares de ella o de otras personas de hacer la denuncia, muchas vidas se habrían salvado, porque “muchas mujeres no se animan a denunciar”.

“Tengo una fe inmensa y eso fue lo que me mantiene levantada, además de mi hijo; en estos días estuve muy mal porque tengo muchos recuerdos, todos los años pasa lo mismo. El día más feo es el día de la madre, por lo menos tengo a mi hijo y por él sigo, con los tres se fue la mitad de mi corazón y de mi alma, la otra mitad la tiene mi hijo”, expresó. La emoción la invadió cuando recordó a sus hijos llegando del colegio, “sueño con que lleguen de la escuela, me digan ‘ya llegamos mamá’, tiren todas las cosas por todas partes y cuenten cómo les fue”.

Otro de los relatos estremecedores fue la fortaleza de su hijo de 12 años, quien recuerda a sus hermanos cada vez que necesita fuerzas para salir adelante. “Cuando él está mal le digo que le hable a Andrea, eran muy unidos”, contó, y además agradeció a las compañeras de esta niña, quienes la visitan donde descansa su cuerpito.

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