El 28 de enero, a Gisele Ponce (30 años) le sacaron sus cinco hijas. En marzo le dieron la guarda de dos sobrinas políticas de 15 y 18 años. Recuperó a sus hijas y denunciará el caso ante el Ministerio Público Fiscal.
Una madre, Gisele Ponce (30 años) denunció que organismos provinciales le quitaron durante más de un año a sus cinco hijas, con acusaciones de que consumía y vendía droga y ejercía la prostitución. Ahora, después de que sus hijas deambularan por diferentes “familias de contención” las recuperó y fue a la Policía a exponer que estaban con ella.
Además denunciará el caso en el Ministerio Público Fiscal.
Otras de las irregularidades de la historia es que mientras le quitaron a sus hijas (de entre 5 y 11 años), le dieron en guarda a dos sobrinas políticas (de una ex pareja), Roxana (18) y Ana (15), en el mes de marzo de 2014.
Una historia increíble
Gisele Ponce vive en Realicó. “Tuve dos matrimonios. Mi madre me abandonó a los 3 meses. Crecí en los hogares. A los 16 años me casé. Tuve tres hijas. Y me separé”, explicó rápidamente en diálogo con El Diario. Después tuvo otra pareja, con la que tuvo otras dos nenas.
Y llega el 28 de Enero de 2014. Gisele tenía a Melina, de 11 años; las "mellis", de 9, Cristal, de 8 y Alma, de 5.
Ese día aparecieron un patrullero y asistentes sociales. Le dicen que debe presentarse inmediatamente en el Juzgado de Paz con sus nenas. Dos de las nenas están en la colonia de vacaciones: van a buscarlas. Las demás, estaban en casa.
Van Gisele y las nenas y su pareja, al Juzgado de Paz. Los hacen ingresar a una dependencia, sin las nenas: ellas son trasladadas a otra. Así se las quitaron.
“Con un papel, que figuraba a nombre de la subsecretaria de Politica Social”, dice Lili Armando de la FuPest, la ong que respalda y contiene a Gisele en su reclamo.
Le dieron un "oficio" en el que figuran cuatro de las nenas.
Las nenas terminaron en diferentes hogares: la más grande con la abuela paterna, otras dos con una ex pareja, y las mellizas con una familia de contención de General Pico. A una de las nenas la entregaron a un padre que no la quiso reconocer.
“Durante los primeros dos meses y medio no las pude ver”, relata.
La causa de semejante procedimiento fue que Gisele "no ejercía como corresponde su rol de madre".
“Nuestra Secretaría de ‘Desarrollo Humano y Familia‘ (qué paradoja, no?) tiene el manual sobre cómo ejercer ‘como corresponde‘ el rol materno. De modo que, madres, hay que pedir el manual y seguirlo al pié de la letra, porque si no, se van a llevar a nuestros hijos, como hicieron con las nenas de Gisele”, denuncia con ironia Lilia Armando.
Recién el 19 de mayo de 2015, Gisele obtuvo una copia de ese oficio, en el Juzgado de Paz (autenticada): no lleva firma alguna. “No está firmada por autoridad alguna”, dice Armando.
De Gisele escribieron muchas cosas: todas manifestaciones carentes de elemento alguno de prueba. Escribieron que se drogaba y vendía droga, por ejemplo, entonces ella se hizo los análisis de "las 7 drogas más comunes" -cuenta- "que por supuesto dieron negativo". Y tramitó su certificado, el 19 de mayo, que dice que no tiene antecedentes penales.
Además revela que sus hijas estuvieron n dos familias que no pueden tener hijos: son familias de contención a las que recurren los organismos oficiales. Ya hubo un escándalo de una familia que fue usada por los organismos del MBS para el rol de familia de contención.
Hace apenas dos días las pudo recuperar. La redacción de El Diario es un alboroto mientras Gisele relata el tormento del último año. Las nenas corren y juegan. Se sientan en las rodillas de su madre. La acarician.
Gisele anuncia que irá al Ministerio Público Fiscal a denunciar su historia.
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