Los dichos de la testigo son considerados clave, aunque aseguró que “mentí en las 9 declaraciones anteriores”. Fue la primera que vio el cadáver de la nena. Benefició a la madre de la menor.
Después de haber declarado nueve veces por el crimen de Micaela Reina (12), uno de los testigos considerados como "clave" volvió a declarar ayer y ofreció una declaración distinta a las anteriores, pero que no deja de complicar a Ramón Duarte, juzgado por la violación y la muerte de la niña.
En cambio, el relato de la testigo en cuestión, Rita Pizarro, benefició a Marta Reina, la madre de Micaela, imputada por ser, presuntamente, partícipe primaria en la muerte de la niña.
Rita Pizarro, una de las personas que encontró el cadáver de la niña, dentro de una bodega, en Guaymallén, en 2007, se presentó ayer en la sala de debate de la Séptima Cámara del Crimen.
La mujer, visiblemente nerviosa, ofreció una larga declaración y, luego, ante las preguntas del fiscal Fernando Guzzo terminó admitiendo que "he mentido en todas las declaraciones menos en la última. Me llevaron a declarar con mi ex marido (Elio Farías) que me amenazaba. ¿Qué quiere?, ¿que me mataran a mi hijo?".
Ante esta situación Guzzo pidió que la detengan y la investiguen por falso testimonio pero los jueces no aceptaron el pedido. La gran incógnita sobre la declaración de Rita Pizarro es cómo valorarán los jueces el testimonio de una persona que tiene ya diez versiones diferentes.
La última versión
Rita Pizarro, que conoció a Micaela unos días antes de que muriera, cerca de la Feria de Guaymallén, y que estaba acompañada de Duarte y de otro hombre ("El Boliviano"), explicó que estaban en un bar de la zona donde la mujer trabajaba y que cuando Micaela quiso besar al hijo de Rita, "El Boliviano, que era el que más la mandaba, la tironeó y la sentó".
Al día siguiente, explicó, la vio en la bodega y estaba "perdida, desorientada". "Me dijo que quería irse con la madre y yo le dije que la iba llevar a la Feria porque tenía un amigo que era (de la) vigilancia. Ahí apareció 'El Boliviano' y se la llevó", afirmó la mujer.
Al día siguiente, la volvió a ver en la bodega "y se la veía mal, tenía olor a alcohol. Apareció 'El Boliviano' y se la llevó". Esa noche, en la Bodega Farías, Apolo Díaz y otros trabajadores de la Feria hicieron "una fiesta", en la bodega abandonada.
A la mañana siguiente, el hijo y el sobrino de Rita -dos bebés- tiraron sus mamaderas por un agujero del piso y fue así que vieron el cuerpo de un menor que, pensaron, era un niño y no Micaela.
La denuncia se demoró porque Rita quería ir a la comisaría pero Farías le decía que le iban a quitar a los niños porque vivían en esa bodega inhabitable.
También afirmo que Farías y Apolo quemaron una alfombra y una remera que tenían sangre.
Por último sostuvo que durante la rueda de reconocimiento en que señaló a Duarte, "nadie me amenazó ni me dieron plata" y que Marta Reina nunca le dijo que declarara en contra de Alejandro Prádenas, padre biológico de la niña.
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