“Han reaccionado mal... nos han agredido queriendo decir que nuestro reclamo es ridículo. Solo queremos una ayuda por la calidad del agua y no que nos hagan sentir gente de segunda por reclamar por nuestros derechos. No queremos pelear con nadie, queremos ayuda para tener agua un poco más segura para nuestros hijos y nietos”, dijo con lágrimas en los ojos de Florencio Rojas, presidente de la Comisión Interinstitucional de la pequeña población ubicada a 110 kilómetros al oeste de Sáenz Peña, sobre la ruta nacional 16.
A partir de esto en la comisión interinstitucional surgió el pedido hecho público por un funcionario público: el director de la salita de Salud, Ariel Gómez, que sumó el contenido de arsénico en mayor proporción a lo normal que tienen las aguas de la región, cosa que irritó a los funcionarios de la Administración Provincial del Agua (APA) que de manera sistemática salieron a refutar “el informe Gómez” sosteniendo que los niveles de arsénico no son elevados.
Ayer, los vecinos estaban irritados, nerviosos, y armaron una carta dirigida al gobernador Jorge Capitanich pidiéndole tome cartas en el asunto y también al defensor del Pueblo del Chaco. “Nos toman por ignorantes, eso es discriminación”, dijeron los padres de los alumnos de la escuela 633 que espontáneamente se convocaron en inmediaciones del establecimiento al advertir la presencia periodística. Río Muerto es una pequeña población de unos 1850 habitantes (900 de ellos votan) y depende administrativamente de Los Frentones.
“Queremos solución, no discusión”
Una de las voces que se levantaron fue la de la concejala del PJ Mirta Torres: “Este es un problema de hace 30 años, pero nadie dijo nada, nadie se quejó del arsénico, que es real. Recién ahora se quejan, pero yo no voy a quedarme de brazos cruzados porque es momento que luchemos para tener mejor calidad de vida y el agua es vital y queremos que sea agua sana”, expresó.
Norberto Ybáñez, integrante del Consejo Escolar del jardín de infantes 118, no salía del asombro ante “el ninguneo que nos han hecho; pero nosotros sabemos que el contador Capitanich es una persona que realmente se preocupa por la gente, y por eso le vamos a enviar una carta directamente a él porque si bien este es un problema viejo, acaso no tenemos derecho a darnos cuenta ahora, y de pedir ahora que nos ayuden y que nuestra gente tome agua con algún tratamiento y no agua cruda... ¿Qué está mal que pidamos eso?”, se preguntó.
Guillermo Salvatierra es el responsable del Registro Civil, que aún no tiene oficina. “Pero el problema principal -dice- es el agua. Por vivir a 313 kilómetros de Resistencia... ¿acaso no tenemos derecho a tomar agua sana o qué creen que somos animales?” planteó.
“Yo creo que tenemos que buscar la unidad del pueblo y cordialmente invitarlos a los señores gobernantes a que nos den una manito. No nos interesa criticar, sino que tengamos solución y no castigo. Que vengan, los esperamos con los brazos abiertos”, dijo el pastor de la Iglesia Evangélica Eben Ezer Hugo Contreras.

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