La muerte súbita es un deceso inesperado, por causa natural, no traumática ni violenta, sin síntomas previos o con síntomas en el corto tiempo previo. Puede ocurrir en personas con una enfermedad cardíaca conocida o en otras que ignoran tener problemas en el corazón, ya que nunca han tenido síntomas o fueron leves. Además, puede ocurrir a cualquier edad y estar relacionada o no con una actividad física o deportiva
Causas de muerte súbita
Su principal causa es una arritmia cardiaca llamada fibrilación venticular, que hace que el corazón pierda su capacidad de contraerse de forma organizada, por lo que deja de latir. La víctima pierde el pulso, y en pocos segundos, también el conocimiento y la capacidad de respirar. Cuando se detiene la circulación, el oxígeno y los nutrientes dejan de llegar a los órganos, que rápidamente empiezan a sufrir. Es importante saber que el órgano más vulnerable es el cerebro. Unos pocos minutos de parada cardiaca pueden ser la causa de lesiones cerebrales graves. Y si no recibe atención inmediata, la consecuencia es el fallecimiento al cabo de unos minutos.
Tratamiento
Existe una medida de tratamiento eficaz: la desfibrilación. Consiste en administrar al corazón una descarga eléctrica controlada con un dispositivo que se conoce como desfibrilador. Las medidas de reanimación cardiopulmonar pueden conseguir en muchos casos que la arritmia desaparezca y el paciente se recupere. Si por fortuna sucede esto, estaremos ante una 'muerte súbita reanimada'.
Es muy importante saber que el pronóstico de los pacientes que sufren una muerte súbita depende fundamentalmente del tiempo que transcurre entre que el corazón se detiene y se aplica una desfibrilación. Se calcula que por cada minuto de demora existe un 10% menos de posibilidades de que el paciente se recupere. Si no tenemos a mano un desfibrilador, es importante iniciar rápidamente la reanimación cardiopulmonar, dado que así conseguiremos prolongar el tiempo en el que una desfibrilación pueda ser eficaz.
¿Qué hacer?
Según datos de la Fundación Cardiológica Argentina para 2016 en nuestro país se producían alrededor de 40.000 muertes súbitas al año y el 70% se ocasionaban fuera de los hospitales – en el hogar, en el trabajo, en clubes, en los campos de juegos deportivos, en lugares públicos e incluso en la calle-, un hecho estadístico que transforma a la comunidad no-medica en la primera encargada de atender un episodio de esta naturaleza. La única forma de salvar esas vidas es aplicando en forma rápida y eficaz medidas de reanimación cardiopulmonar (RCP) y desfibrilación. Por eso es muy importante que más personas conozcan cómo actuar ante una emergencia y estén entrenadas en RCP. En tal sentido, en noviembre de 2012 Argentina aprobó la ley 26827/12, más conocida como la Ley de RCP, que consiste en la enseñanza obligatoria de Técnicas de Resucitación Cardiopulmonar en los colegios segundarios.
La muerte cerebral y la muerte clínica comienzan a ocurrir entre 4 a 6 minutos después de una falla cardiaca. Por eso, frente a las señales de alerta, si una persona cae inconsciente, lo primero que debe hacerse es llamar al 107 y comenzar rápidamente las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) que pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte de una persona.
Si nunca hiciste el curso de RCP, seguí estos pasos:
Verifica que la escena sea segura para vos (electricidad, gas, humo, etc),Asegurate de que la víctima se encuentre sobre a una superficie firme,Mové a la persona para ver si responde,Si no responde, llama al 107,Observa si respira con normalidadSi no respira con normalidad, o no respira, coloca tu cuerpo (de rodillas) de manera perpendicular al de la víctima (adulta),Pone una mano sobre el centro del pecho y la otra por encima, y con los brazos firmes -y sin flexionar los codos- comenzá a realizar compresiones con fuerza, rápidamente y de manera constante (el ritmo y frecuencia debe ser de, al menos, 100 compresiones por minuto). Tratá de hacerlo hasta que la víctima se recupere, o hasta la llegada de la ambulancia.Si es posible y existe la disponibilidad, emplea un Desfibrilador Externo Automático (DEA)
Recordemos que una persona que sufre una parada cardiaca se halla en una situación tan desesperada en la que cualquier ayuda puede marcar la diferencia entre el fallecimiento y la recuperación. Ninguna de las atenciones que se intenten puede ser perjudicial
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