Era un hombre bueno el que ayer asesinaron en Guadalupe. Se llamaba José Reinaldo Marel y tenía 55 años. Desde hacía mucho tiempo vivía solo en una modesta finca ubicada en el corazón de esa populosa barriada, en Sarmiento al 7600.Sus íntimos le decían “Zengo”.
Eran tiempos felices.
Después llegó un maldito accidente que le dejó severas complicaciones en su motricidad, a punto tal que hoy “Zengo” se movilizaba con la ayuda de una silla de ruedas.
Así y todo el hombre no se dio por vencido. Pese a sus limitaciones físicas el nombrado montó en su domicilio un taller de electrónica con el que se procuraba el dinero para subsistir.
Esta actividad no solo le reportaba algunos pesos sino que lo mantenía en contacto con el resto de los vecinos, los que hoy no salían del estupor por lo acontecido.
Nuestros entrevistados recordaron a “Zengo” como un hombre sumamente servicial y educado. “Por acá se lo veía poco. Estaba siempre adentro trabajando. Arreglaba televisores, en su mayoría modelos viejos, aunque a veces le traían de los nuevos”, dijeron.
La bondad de este hombre también era conocida.
Muchas personas llegaban hasta su taller y le pedian ‘una mano’. Podía ser dinero o trabajo. Y el siempre, siempre, ayudaba.
Furia asesina
Pero los días de “Zengo” terminaron ayer de la peor manera.
Eran cerca de las 19 cuando una hija de Marel llegó hasta la casa ubicada en Sarmiento al 7600 y llamó a la puerta.
Los minutos fueron pasando y nadie contestó los llamados.
Entonces, para cortar la incertidumbre, la mujer decidió ingresar por los fondos de la casa. Claro que ignorando el horror que estaba a punto de descubrir.
Apenas abrió la puerta del fondo toda la tragedia se le vino de golpe.
“Zengo” yacía sin vida tirado, boca abajo, junto a la puerta del baño. Su cuerpo presentaba no menos de 20 heridas de arma blanca en distintas partes.
El interior de la casa daba cuenta del desastre. Los ambientes en completo desorden... los pisos teñidos con sangre.
En medio de la conmoción la mujer llamó a la policía.
Los primeros agentes que llegaron indicaron que toda esa debacle no era reciente. Que el dueño de casa había sido asesinado varias horas antes. Se cree que cerca del mediodía.
Detenidos
A partir de entonces, y como es de rigor, personal de la sección Homicidios tomó las riendas de este delicado asunto.
Los pesquisas movieron rápidos sus fichas lo que les permitió acceder a un dato crucial: el asesino estaba no muy lejos del lugar del hecho.
Durante largo rato los investigadores trabajaron como hormigas en la noche.
Y fue poco antes de las 3 que los uniformados decidieron allanar un domicilio, ubicado en 12 de Infantería al 1500.
En el interior de dicho inmueble la policía halló ropas manchadas con sangre, además de otros elementos de interés para la causa.
Como consecuencia de este procedimiento se detuvo a los moradores de esa vivienda, dos muchachos de 20 años.
La situación de uno de estos apresados ( un tal “Juan” ) sería por demás de comprometida, por cuanto está sindicado como el autor material del suceso.
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