La mujer aseguró que la Policía llegó una hora y media después. Es el cuarto arrebato a personas en paradas de colectivos en menos de una semana.
En diálogo con El Ancasti, Carmen Martínez, aún postrada en su cama y con varios días de reposo por delante, por prescripción médica, relató el violento episodio: “Estaba esperando el colectivo, y de repente tengo encima a uno de ellos, que me pega una terrible piña en el pecho y me tira al piso”, dijo.
En este sentido, la mujer detalló la saña con la que los delincuentes la atacaron. “Me decían p… de m… danos la cartera. Mientras uno me pegaba patadas en el piso y puñetazos, el otro me agarró del pie derecho y comenzó a arrastrarme por el piso. Me dejaron la ropa de aquél día, toda desgarrada y la cabeza destruida, llena de chichones", añadió, entre lágrimas.
En este contexto, la mujer señaló que el momento más dramático del asalto fue cuando le posaron una sevillana en el tórax.
"Vi mi muerte cuando me puso la cuchilla en mi pecho. Sentía como la presionaba contra mi tórax, mientras yo seguía en el piso. Si no tenía campera de cuero me clavaba el cuchillo. Estamos en un momento crítico. No puede ser que por una cartera te maten", sentenció.
En esta línea, Martínez tuvo un párrafo aparte para la falta de contención de la Policía.
"La policía tomó el robo como algo insignificante. Vinieron a la hora y media de ocurrido todo, me tomaron los datos y se fueron. Ni el SAME vino. Luego la Policía Judicial y Asistencia a la Victima querían que yo fuera a sus oficinas, cuando yo no puedo ni caminar ”, lanzó, con la voz entrecortada.
Finalmente, Carmen agradeció al matrimonio que intercedió y puso en fuga a los ladrones. "Me los envió Dios. Ni me conocían y me salvaron", concluyó.
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