“Lo que dijo el fiscal no se entiende; está mal porque venía a 80 kilómetros horarios en un lugar que tenía que circular a 40, es una imprudencia... si un fiscal no considera eso una imprudencia, la falta de respeto por el máximo de velocidad, ¿qué es una imprudencia?”.
Norberto Quiroga, el padre de Jonatan, Verónica Quiroga y Natalia Quiroga -hermanas- hablaron con El Diario y consideraron que es incomprensible el papel de Amado, a quien acusaron de comportarse no como un fiscal sino como un abogado defensor.
Tal como informó ayer El Diario, la querella se opuso y pidió una pena de prisión de 4 años para los dos conductores acusados, Santiago Luis Rogers -para quien Amado pidió prisión en suspenso- y Agustina Iglesias Ligaluppi.
Los familiares incluso pusieron en duda algunos resultados de las pericias, que establecieron que Agustina Iglesias Ligaluppi iba a 80 kilómetros horarios (el doble de lo permitido en la avenida Luro, donde ocurrió el siniestro). En un principio -dijeron los familiares- se comentó que la velocidad era de unos 130 kilómetros horarios: el auto dejó marcada una frenada de unos 35 metros, dijo Norberto Quiroga.
Jonatan Quiroga iba esa madrugada en bicicleta por Luro y José Ingenieros. Lo atropelló el vehículo que manejaba Rogers. El coche y el ciclista fueron a parar al otro carril. Rogers chocó con el auto de Ligaluppi, que a su vez atropelló a Quiroga.
Los familiares planean una movilización, con el respaldo de la Fundación Estrellas Amarillas, antes de la sentencia del próximo jueves 15 de agosto al mediodía.
“Lo que dijo el fiscal no se entiende; está mal porque venía a 80 kilómetros horarios en un lugar que tenía que circular a 40, es una imprudencia... si un fiscal no considera eso una imprudencia, la falta de respeto por el máximo de velocidad, ¿qué es una imprudencia?. Se podría haber evitado el impacto. Está muy mal”, dijo Verónica Quiroga.
“Tendríamos que darle un manual de tránsito al fiscal”, añadió. Evaluó que Rogers, hijo del intendente de Lonquimay, Luis Rogers, también “tuvo imprudencia porque dijo que lo vio, tuvo mucha visibilidad para verle la mano en el bolsillo, pero podría haber evitado el impacto. Si tuvo tiempo para ver, ¿por qué no frenó?”, se preguntó de manera retórica.
También añadió que Rogers “dijo que viaja mucho a Buenos Aires, entonces sigue manejando, nos quedó esa impresión; no tiene cargo de conciencia, ninguna de las dos personas mostró arrepentimiento”, lamentó.
“Mi hermano no se puede defender, ellos pueden decir lo que estuvo bien o mal y se basaron en el testigo Juan Larroque, una persona analfabeta, todo el tiempo quisieron confundirlo”, apuntó.
El padre de Jonatan diferenció: “Esos son abogados defensores, se puede tolerar; pero de un fiscal... se dedicó más a acusar al testigo que a la acusada. El fiscal está para acusar, no para defender. Parecía que la chica tenía dos abogados, no uno”.
También remarcaron que en algún momento el médico forense dio a entender que la muerte se produjo como consecuencia del segundo impacto, pero la jueza lo hizo callar en ese momento.
“El forense dio a entender que la muerte fue por el segundo coche y el fiscal lo deja absuelto. Es contradictorio. Si iba a 40 kilómetros podía frenar, ver lo que ocurría delante de ella, venía a una velocidad excesiva... desde la rotonda hasta el lugar del siniestro hay una cuadra y quedó una frenada de 35 metros”, aseguró Quiroga.
Comentá la nota