Mucho más que un robo

Mucho más que un robo
Ladrones provocaron destrozos en una escuela de barrio Monseñor Zazpe y sustrajeron elementos. “Da mucha impotencia y tristeza, porque nos cuesta mucho esfuerzo comprar cada cosa para que los chicos del barrio estén bien”, se quejaron las autoridades del establecimiento.

La Escuela de Educación Secundaria Particular Incorporada Nº 3167 San Vicente de Paul está ubicada en el corazón de barrio Monseñor Zazpe, en la zona noroeste de nuestra ciudad. 135 alumnos concurren al establecimiento en el único turno disponible, el de la tarde. La institución es pública, pero de gestión privada. Básicamente, ello implica que el Estado paga los sueldos de los docentes, pero no los demás gastos operativos.

“Los estudiantes no pagan ninguna cuota, porque en general no cuentan con recursos. Sólo tenemos un bono contribución que no es obligatorio. Además, los docentes hacemos aportes y organizamos rifas, vendemos tortas o alguna otra cosa para generar dinero cuando tenemos que comprar algo”, explicaron las autoridades de la escuela.

“Por falta de espacio -agregaron-, hoy tenemos dos cursos en cada aula. Afortunadamente, la fundación franco-suiza San Dimas nos construyó salas nuevas y el año que viene podremos duplicar nuestra matrícula. Esta organización también nos está ayudando a terminar el cerco perimetral y a concretar el aula de informática, porque tenemos esa terminalidad pero no contamos con ninguna computadora. También va a colaborar en la reparación de un techo que se nos desmoronó durante una de las últimas tormentas”.

La escuela está enclavada en una zona azotada por la inseguridad. En las inmediaciones, los estupefacientes son moneda corriente y proliferan los grupos de chicos que se reúnen para drogarse. “Hasta 2005, todos los días sufríamos amenazas. Entraban muchachos con armas, provocaban destrozos, saqueaban. En ese año, por una gestión de la directora de entonces, logramos que la policía ponga una custodia las 24 horas, todos los días. Entonces, estuvimos tranquilos, pero a partir de 2011 el patrullero comenzó a quedarse cada vez menos. Cuando los delincuentes se percataron de ello, volvieron los problemas. Hace un mes entraron y robaron hierros forjados y otros materiales. Un par de semanas atrás, rompieron rejas y puertas para llevarse herramientas que la fundación tenía en una caja. Había taladros, amoladoras y otras máquinas por unos 10 mil pesos aproximadamente”, contaron.

El último golpe ocurrió el pasado fin de semana. El viernes o el sábado por la noche, malvivientes forzaron un portón y luego una puerta para robar un equipo de música, micrófonos, amplificadores y una guitarra, entre otras cosas. “Esos elementos habían sido comprados con un gran esfuerzo de toda nuestra comunidad educativa. Es muy triste para nosotros, como docentes, porque queremos mucho a nuestros alumnos y estamos orgullosos de ellos. Son chicos en situación de abandono, algunos de ellos, víctimas de abuso, otros. Deben vivir rodeados por la droga. Nuestra escuela es para la gran mayoría, el único refugio que tienen. Acá los contenemos. Ellos y sus padres saben que pueden contar con nosotros. Prácticamente no hay problemas de conducta entre nuestros estudiantes. Devuelven nuestro esfuerzo con afecto y compromiso”, manifestaron.

“Ayer estábamos muy amargados. ‘Transpiramos’ para comprar el equipo de música, para los actos, los días de festejo. Nos salió 400 pesos y ahora se lo robaron. Tampoco tenemos más la guitarra para la maestra de música. Nos entristece mucho todo esto, pero igual vamos a seguir adelante. Por nuestros alumnos, somos capaces de cualquier cosa”, enfatizaron.

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