Las primeras luces brillan entorno a la novel Comisión Directiva del barrio “Mataderos”, encabezada por el señor Joaquín Quiroga. Apenitas veinte días de asumir y ya está en condiciones de esbozar un paneo intenso y detenido de las necesidades de un sector que reclama la mirada atenta de Rivadavia y San Martín.
La ciudad es otra, tras la imponente estructura del puente de la Ruta Nacional 226. Olavarría también cuenta con vecinos con aspiraciones y proyectos, ubicados bien al norte del partido.
La frase introductoria del diálogo, lo anticipa con luces de neón al sendero de proyectos y planes que se viene: “Hay mucho por hacer por el barrio”, escribe con pasión y entusiasmo en el cuaderno de los anhelos por cristalizar el fomentista al que abordamos hoy.
“El mejoramiento de las calles sería esencial, comienza exponiendo a INFOOLAVARRÍA el novel dirigente, porque nos topamos con severos inconvenientes cuando llueve o por la tierra que vuela o por los constantes pozos que hay que sortear. Y, por supuesto, si asfaltasen la Rivadavia se anotarían un auténtico poroto”.
Claro que la enumeración de solicitudes recién se ha abierto, cual libro promisorio en hojas. Porque “también poner reducidores en la Avenida de ingreso, o sea la Dante y Torcuato Emiliozzi, nos beneficiaría a todos, puesto que a veces se registran accidentes o están muy cerca de producirse”, señala el referente barrial.
Una tosca cruz que cargan con dolor, corresponde al estado del agua: “Generalmente contaminada en una franja del barrio y con trastornos para niños y ancianos. Diarreas, vómitos y otros dramas aparecen como resultado de las napas infectadas. Algunas familias reciben agua potable en bidones de parte del Municipio, mas otras no. Por tal motivo, habría que poner énfasis en tal cuestión”. E incluso remarca Quiroga con gesto encendido: “Debiera ser prioridad el agua potable para nosotros, antes que otras obras”.
Un molesto y maléfico terraplén, a su vez, los maldice cada dos por tres con “inundaciones que se dan por culpa y cargo del terraplén. Sin embargo, con dos horas de trabajo a conciencia, se revierte ese dilema que deja bajo el agua a mucha gente de la zona”.
Una casa precaria sirve de base a un nuevo comentario ácido del Presidente “fomenteril”: “Fijate acá: esta vivienda se cae a pedazos. Nunca vino alguna asistente social a censar o a fijarse cómo corno vive esta porción de la pujante ciudad. Podrían otorgarle una puerta decente, por ejemplo, a estas personas. Y no es la única que resiste en paupérrimas condiciones”.
En ocasiones, los vecinos se advierten aislados, por eso “pediremos que la empresa de transporte urbano, pueda ampliar su recorrido y, aunque más no sea, tener paradas sobre la calle Rivadavia”.
Oteando el horizonte, el hombre entrevistado en exclusiva hace un ejercicio de memoria “hace días vinieron tres señores concejales. Como veinte veces me repitieron que ellos no hacían política partidaria aquí. Yo les referí que lo más interesante era la dignidad de las personas y uno, suelto de cuerpo, no me aceptó tal concepto. Prometieron actuar en base a los pedidos míos, pero hasta ahora, no han vuelto ni he conocido novedades”.
Por último, para recalentar aún más el fogón, aseveró Quiroga que “Reunidos con la Comisión hemos optado por trabajar solos, sin la anuencia ni intermediación de la Federación de Sociedades de Fomento y Juntas Vecinales. Seremos nosotros mismos los que haremos las notas y las elevaremos ante quien sea menester, sin otro matiz”.
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