Mucho que festejar

Por: Norberto Firpo.

Vana ilusión se hacen esos radicales casi golpistas, esos cipayos de entraña destituyente y esos chimangos de la sinarquía agroganadera si osan clavar sus zarpas en el Fondo del Bicentenario, que es sagrado, o si pretenden interferir el programa de actos oficiales que han de conmemorar los doscientos años de la Revolución de Mayo.

Que esos sujetos se den por enterados: tales festejos patrios contemplan la realización de seis mil ochocientos cuarenta y ocho actos públicos, en todo el país, sin contar los que ya están organizando los piqueteros. Como se sabe, ramas del piqueterismo no del todo conformes con el actual sistema de dádivas causarán los ya clásicos despiporres urbanos, sólo que esta vez sus principales adalides repartirán cintitas celestes y blancas y pastelitos de dulce de membrillo.

Conviene precisarlo, el menú de los festejos fue sabiamente condimentado por Cristina Kirchner en persona, con apoyo logístico de la Unidad Ejecutora Bicentenario, un organismo al que ella dio vida y presupuesto.

Dicho sea de paso, por estos días la Presidenta suele ser vista con un ejemplar de la entrañable Historia de Grosso bajo el brazo, empeñada en referirse a asuntos de nuestra historia con absoluta propiedad, sin cometer furcios ni erratas.

(Apostilla superflua y marginal: don Alfredo Grosso, historiador candoroso y finamente gasificado, conquistó gran notoriedad no bien su libro de proezas patrias, que data de 1893, ganó masivamente las aulas escolares. La Historia de Grosso (en versiones Chica y Grande) frecuentó medio siglo tales ámbitos y prestó abono a la peregrina idea de que los fundadores de la Argentina eran todos amigos entre sí, se llevaban a las mil maravillas y se hacían gauchadas a granel? Fin de la apostilla. Volvamos al tema central de hoy.)

"No piensen que ese hato de turbulentos conspiradores hará torcer nuestra línea de conducta? Nosotros mantendremos enhiesto el sentimiento que animó a los prohombres de aquel tormentoso viernes 25", refunfuña el jurisconsulto Albricio Peribáñez, asesor de funcionarios gubernamentales toda vez que éstos se ven envueltos en mejunjes leguleyos. Peribáñez comparte con los Kirchner la intención de retorcerle al brazo a la camándula de granujas que casi a diario perturban el buen funcionamiento de tantas carótidas oficialistas.

"¿Cómo dudar de que, tras doscientos años de reyertas y desencuentros, ha de levantarse, por fin, una nueva y gloriosa nación? -interroga Peribáñez, muy subjetivo-. ¿Y se imaginan cuán dichosos serán los argentinos, al cabo de otros doscientos años de beneméritos gobiernos de Cristina, Néstor y parientes sucesorios? Te juro, Aníbal, esa sola idea me conmueve hasta el tuétano.

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