En una entrevista, contó que se había asustado cuando supo que su agresor era el director del FMI
NUEVA YORK.- "Quiero justicia. Quiero que vaya a la cárcel, que sepa que uno no puede usar su poder cuando quiere hacer algo así." Entre lágrimas y crudas descripciones, la mucama que denunció haber sido atacada sexualmente por Dominique Strauss-Kahn en una habitación del hotel Sofitel de Nueva York explicó ayer en su primera entrevista televisiva por qué decidió romper el silencio. Además, reveló haber temido por su vida minutos después de la supuesta agresión y llamó a la fiscalía neoyorquina a profundizar la investigación y defenderla en la causa contra el ex director del FMI.
La irrupción de la guineana Nafissatou Diallo en la cadena ABC fue precedida por una entrevista con la revista Newsweek , lo que parece un claro cambio de estrategia de la defensa para presionar al polémico fiscal de Manhattan, Cyrus Vance, para que no abandone el caso luego de que su oficina filtrara a la prensa inconsistencias en el relato de la víctima.
Durante la entrevista, Diallo contó con lujo de detalles del momento del supuesto ataque sexual en la lujosa habitación del Sofitel. Pero la empleada de limpieza se quebró totalmente cuando contó que había descubierto en los noticieros la identidad de su agresor y admitió sus temores a ser asesinada.
Video: La mucama del caso Strauss Kahn habló en televisión (infobae.com)
"Estaba mirando las noticias, cuando dijeron que [Strauss-Kahn] iba a ser el próximo presidente de Francia, y entonces dije: «Por Dios, ellos me van a matar». Sé que si eso ocurriera en mi país, con un hombre poderoso como ése, me matarían antes de que alguien se enterara", contó Diallo.
Robusta, de cara redonda, ojos grandes y voz suave, la empleada de hotel dijo que Strauss-Kahn la forzó a practicarle sexo oral.
"Dios es mi testigo. Digo la verdad. Quiero justicia. Quiero que vaya a la cárcel", dijo a la ABC.
Su relato coincidió con el que publicó ayer la revista Newsweek , que difundió una extensa entrevista con la denunciante. En ella, Diallo afirmó que el ex director del FMI la atacó "como un loco" en su suite del hotel de Manhattan el 14 de mayo mientras ella le imploraba que se detuviera y decía que temía perder su empleo.
"Dije: «Señor, detenga esto. No quiero perder mi empleo», y él dijo: «No perderás tu empleo»", señaló Diallo a Newsweek . "Lo empujé. Me puse de pie. Quería asustarlo. Le dije: «Mire, ahí está mi supervisor»", le dijo Diallo a la revista. Pero Strauss-Kahn respondió que no había nadie que los oyera.
De acuerdo con el relato, Strauss-Kahn trató de arrancarle el uniforme; le bajó la ropa interior y agarró con fuerza sus partes íntimas y su cabeza para obligarla a practicarle sexo oral en el baño.
Newsweek calificó el relato de Diallo de intenso y atrapante, pero dijo que en varios puntos de la entrevista de tres horas la empleada del Sofitel se mostró evasiva y que incluso en algunos tramos su llanto pareció forzado.
Estrategia
Las entrevistas se difundieron en momentos en que la causa contra Strauss-Kahn se encuentra estancada luego que de los fiscales de Manhattan admitieron que tienen dudas sobre la credibilidad de Diallo. El 1° de julio, la fiscalía reconoció que la denunciante mintió sobre algunos aspectos de su vida en Guinea y dio descripciones contradictorias de lo que hizo tras el presunto ataque.
La reacción de los abogados de Strauss-Kahn no se hizo esperar. "Se trata de la primera acusadora en la historia que conduce una campaña mediática para persuadir a los fiscales de que mantengan los cargos contra una persona a la que ella le quiere sacar dinero", atacaron ayer los abogados de Strauss-Kahn.
La decisión de Diallo de hablar con la prensa es un paso inusual y riesgoso para un acusador en este punto del proceso, según los expertos legales. A pesar de que le proporciona una gran oportunidad de contar su versión de los hechos y despejar las dudas de la fiscalía, también abre un nuevo frente, ya que los abogados de la defensa pueden examinar en detalle su relato en busca de discrepancias con su testimonio original.
"Cualquiera que fuere el resultado final, es un giro extraordinario que ella lance una campaña pública para lograr que se llegue a un juicio", dijo el profesor de leyes de la Universidad Pace y ex fiscal Bennett L. Gershman. Por lo general, los fiscales se oponen a que potenciales testigos en casos criminales se presenten ante el público.
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