Queremos que el trabajador vea al gremio como una herramienta y no como un nido de burócratas", explicó a El diario Rodolfo Maraschio, referente regional de Sindicato Independiente de Mensajeros y Cadetes (S.I.Me.Ca).
S.I.Me.Ca nació en 1999 "en la calle donde nosotros nos encontramos a hablar, comer, a trabajar. Ahí surge la conformación de este instrumento porque los agencieros venían imponiendo un ritmo de trabajo muy acelerado y muchos compañeros morían y siguen muriendo", indicó Maraschio que trabaja en la agencia Moto Oeste –situada en las inmediaciones de La Cantá-brica, en Haedo.
Recién en el 2005, el gremio logró la personería jurídica e ingresaron en la Central de Trabajadores Argentinos, pero aún les falta la perso-nería gremial. El Ministerio de Trabajo otorgó esta última a la Asociación Sindical de Motociclistas, Mensajeros y Servicios (ASIMM), vinculada a Hugo Moyano y conformada muchos años después que S.I.Me.Ca.
Unos 25 mil potenciales afiliados (entre capital y provincia) no resultan despreciables para el líder de la CGT, quien presionó para que la personería no quedara en manos de un sindicato de izquierda aunque S.I.Me.Ca. reconoce tener en sus filas "compañeros peronistas y radicales", aseguró Maraschio, al tiempo que aclaró: "No preguntamos de dónde vienen. Acá existe la libertad de pensamiento y en eso coincidimos con la CTA que no te exige ser del PJ". Actualmente hay una compulsa para que la Justicia determine cuál de los dos es el gremio más representativo.
A pesar de los escollos legales, las consignas siguen siendo las mismas: "Ocho horas de trabajo, blanqueo, vacaciones, aguinaldo" y que la empresa se haga cargo de los costos de la utilización de la moto (seguro y nafta, entre otras cosas). En un principio, el gremio se abocó a la Ciudad de Buenos Aires donde la mayoría de los motoqueros facturaban como monotributistas. "Logramos el blanqueo de gran parte de los trabajadores", indicó el gremialista. Pero estos alcances no pudieron ser capitalizados por S.I.Me.Ca. ya que los afiliados pertenecen a otros convenios de trabajo colectivo.
Trabajo regional
La sede del gremio funcionaba en Hurlingham pero desde hace algunas semanas mudaron las instalaciones a Morón, al local que la CTA mantiene sobre la calle Mitre, entre San Martín y 9 de Julio. Actualmente cuentan con 30 afiliados pero "sin hacer un trabajo fuerte de base", justifican. "Todavía no se sabe que existe un Sindicato pero pretendemos ampliar la estructura sindical en el corto plazo", señaló Maraschio. La entidad hace un trabajo de hormiga en la zona e interviene en conflictos puntuales como el de Moto Jamaica (en Villa Luzuriaga - La Matanza) donde lograron la incorporación, a partir de la ocupación del espacio laboral, de dos empleados echados.
Festival solidario
Miguel Peralta (de 43 años) trabaja en Moto 4, en Villa Luzuriaga. Era compañero de Checho, un joven de 26 años que en noviembre del año pasado tuvo un accidente en su moto en la ruta 25, en Pilar, y falleció el 12 de diciembre luego de agonizar varios días en terapia intensiva. "Trabajaba en negro y dejó desamparada a su familia, por eso el sábado 6 de marzo organizamos un recital en Ituzaingó", dijo Peralta. Del festival participaron unas 300 personas y lograron recaudar varios miles de pesos para los familiares de Checho. El gremio se maneja con una colaboración de 10 pesos por afiliado y cuentas con alternativas como rifas para generar recursos.
Trabajo en los municipios
Desde S.I.Me.Ca. quieren regularizar la situación de todos los trabajadores. No es una tarea fácil ya que implica muchos rubros como los delivery. Para ello intentan generar canales de diálogo con los concejales e intendentes: "Queremos trabajar con el Concejo Deliberante e intentar reglamentar la actividad de los motoqueros. Pretendemos incorporar leyes que beneficien a los compañeros y que también sean positivas para los empresarios".

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