Moscú y Washington incrementan su participación en Siria

Moscú y Washington incrementan su participación en Siria

El ejército sirio libró los combates más duros contra el Estado Islámico con apoyo de la aviación rusa. EE UU envió armas a los grupos que combaten a los yihadistas, pero también al gobierno de Damasco.

Tropas sirias respaldadas por la aviación rusa libraron ayer sus combates más duros en semanas contra el Estado Islámico (EI) y, según denunció Occidente, también contra los grupos rebeldes al presidente Bashar al Assad. En la misma jornada, EE UU dejó caer desde el aire toneladas de municiones para dar apoyo a los grupos que luchan contra la organización yihadista pero también contra el gobierno de Damasco.

En una breve nota y desde Washington, el coronel Patrick Ryder, vocero del Comando Central de Estados Unidos, informó que la entrega fue realizada con un avión de transporte C-17, escoltado por cazas, y tuvo lugar en la provincia de Al Hasakah, al norte de Siria. El envío “incluyó municiones para armas pequeñas”, destinadas a un grupo conocido como la Coalición Siria-Árabe y a las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas, que recuperaron todo el material con éxito. Otras fuentes militares citadas por la CNN precisaron que el abastecimiento estadounidense, de unas 50 toneladas, también contenía granadas.

Las YPG son la fuerza más importante en el norte sirio y el aliado más estrecho de Occidente en la lucha contra el EI. Junto con varios grupos “rebeldes moderados”, fundaron una nueva alianza militar contra la organización yihadista que tiene pleno apoyo de Estados Unidos y es denominada Alianza de las Fuerzas Democráticas de Siria. Está formada por las YPG, el Ejército Libre de Siria (opositor a Al Assad) y una milicia cristiana asiria, entre otros grupos. Su objetivo es liberar la norteña ciudad de Al Raqqa, convertida en una especie de "capital" del EI en Siria. Para eso, EE. UU. apoyará con armas y equipos militares a más de 20 mil combatientes kurdos y 5000 árabes. La decisión fue tomada después de que la Casa Blanca eliminara un programa de entrenamiento de opositores a Al Assad y se abocara a equipar a los grupos que combaten contra el EI. El secretario de Defensa, Ashton Carter, ordenó que el Pentágono proporcionara "paquetes equipos y armas a un grupo selecto de líderes para que, con el tiempo, pudieran emprender una ofensiva concertada hacia territorio aún controlado por el EI”.

Los kurdos controlan una gran parte de la frontera entre Siria y Turquía, donde establecieron una zona de administración autónoma, y lograron expulsar al EI de Kobane. Para la defensa de esa ciudad, las YPG ya habían recibido armas de EE. UU. hace un año. Algo que generó un conflicto con Turquía, que no ve con buenos ojos la alianza entre esa organización y la Casa Blanca porque teme la formación de un Estado kurdo en su frontera sur. El gobierno del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, además, considera a las YPG una filial siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), prohibido en el país euroasiático.

Mientras tanto, la aviación rusa continuó con su política de apoyo a la Comandancia del Ejército sirio, que ayer tomó la localidad de Kafr Nabuda, en la provincia central de Hama, y extendió su avance en la estratégica ruta que va de la capital, Damasco, hacia la norteña Alepo, la ciudad más grande del país. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH, una organización con sede en Londres y opositora a Al Assad) informó que los aviones rusos lanzaron al menos 20 bombardeos sobre la zona. Según consideraron sus voceros, fueron “los combates más intensos desde que comenzó la campaña aérea rusa”, el pasado 30 de septiembre. Desde Moscú, el gobierno ruso comunicó que su fuerza aérea alcanzó 53 blancos del EI en las provincias de Hama, Homs, Latakia e Idleb en 24 horas.

Hasta ahora, la mayor parte de los ataques aéreos de Rusia se centraron en esos cuatro distritos. Latakia, en la costa mediterránea, es un bastión del gobierno y el lugar donde se ubica la localidad ancestral de los Al Assad. Idleb, en tanto, está controlada por una coalición de grupos islamistas radicales, autodenominados Ejército de la Conquista, que incluye a la rama siria de Al Qaeda, el Frente Al Nusra. En los últimos meses, esos grupos extremistas islámicos intentaron expandirse desde Idleb hacia Hama y a la estratégica planicie de Sahl al-Ghab, como parte de un plan para aislar y atacar al Ejército sirio. 

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