La situación la vivió Graciela Bodroy. Pidió un remis y se encontró con el conductor del micro que atropelló en 2008 a Eduardo Miranda, de 27 años. El acusado, José Luis Cabrera, es el colectivero que encerró y mató al joven que circulaba en bicicleta. Fue condenado a 3 años de prisión y quedó inhabilitado por 8 años para manejar, pero la sentencia no está firme. La mujer sufrió un pico de presión.
El hecho había sucedido en 2008, cuando Cabrera manejaba el colectivo que encerró y mató al hijo de Graciela, Eduardo MIranda, de 27 años, quien circulaba a bordo de su bicicleta. De acuerdo a su relato, el chofer quiso evitar un lomo de burro e impactó contra el joven.
"Cuando lo vi a Cabrera no lo podía creer. Me descompuse, me bajó la presión. No pude decir nada. Él no se dio cuenta quién era yo. Bajé en la salita, y me tuvieron que atender de urgencia. Sigo sin poder creerlo, muy triste con la justicia", contó Graciela a Diario Popular.
Tras ser asistida, la mujer se dirigió a la fiscalía de Moreno para pedir explicaciones. "Me dijeron que la condena había sido apelada por su defensa, y que se aguardaba la confirmación de la sentencia. Mientras tanto, no pueden hacer nada. Es un dolor muy grande", concluyó.
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