Un informe de la ONG Salvemos las estatuas muestra pintadas, amputaciones, piezas faltantes; el posible traslado del monumento a Colón desató la polémica
Algunos monumentos están intrusados, están deteriorados por fogatas, a otros les faltan piezas, tienen miembros amputados, presentan grafittis desde amorosos a políticos, entre otras. María del Carmen Magaz, miembro de esta ONG, manifestó: "El monumento al aborigen está sin lanza y sin brazo; El canto al Trabajo está intrusado y el Monumento a España con piezas arrancadas. Necesitan urgente restauración".
El Monumento Canto al trabajo está intrusado; presenta chorreaduras de pátina, fracturas en el basamento, faltante de una de las placas. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
El Monumento Canto al trabajo está intrusado; presenta chorreaduras de pátina, fracturas en el basamento, faltante de una de las placas. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
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Debido al trabajo de reclamo de Salvemos las estatuas se lograron algunas restauraciones a cuentagotas. " El Pensador, que lo habían pintado de rosa, logramos que le pusieran un blindex protegiéndolo con una pequeña reja y plantas", ejemplificó.
Según Magaz, el vandalismo se ha incrementado en los últimos años. "Siempre hubo un vandalismo "intelectual" como la destrucción, antes de la inauguración, del monumento a Aristóbulo del Valle de Lola Mora, del que se conserva sólo el basamento en el Jardín Zoológico, o cuando se enviaron sus obras realizadas para el edificio del Congreso Nacional a las provincias de Jujuy, por ejemplo", dijo. Y agregó: "Luego están aquellos que agreden, por ejemplo, a Julio Roca, que se perjudica con pintadas y carteles".
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