El monumento a Ana Frank está decapitado desde hace 10 meses

El monumento a Ana Frank está decapitado desde hace 10 meses
La estatua de la niña víctima del Holocausto ubicada en Nueva Córdoba, sufrió en agosto pasado un hecho vandálico. Para la Policía no se trató de un ataque antisemita. No hay detenidos.

A punto de cumplirse el año de la decapitación del monumento a Ana Frank, la figura de la niña víctima del Holocausto continúa inexplicablemente incompleta frente al Museo Caraffa y de espaldas a la Plaza España, en un punto estratégico del corredor conocido como la media legua de oro cultural.

Creación del arquitecto Isaac Nahmías, la figura original de la niña con las manos sobre un baúl en el que reposa su famoso diario, sufrió en agosto de 2013 las consecuencias de un hecho vandálico. Al término de una de las tantas manifestaciones que atraviesan ese sector de Nueva Córdoba, apareció sin cabeza y con los hombros afectados por el aparente empleo de una soga que destruyó parcialmente la estatua.

En su momento, representantes de la comunidad judía manifestaron su preocupación por las eventuales implicancias antisemitas del ataque, pero la Policía investigó y concluyó entonces que la agresión no tenía esas características y era atribuíble, en cambio, a la clase de vándalos urbanos que tanto pueden pintarrajear un monumento, degradarlo con la colocación de algún elemento extraño o, como en este caso, romperlo parcialmente.

Cualquiera sean las motivaciones de los atacantes, los 10 meses transcurridos parecen suficientes para reparar el daño que causaron. Es improbable que la demora en restaurar la imagen tenga relación con el costo de la tarea. Es posible, en cambio, que existan problemas burocráticos para poner manos a la obra.

Mientras tanto, la figura vandalizada atrae a bromistas de ocasión que suelen sumarle carteles con distintas leyendas o vestirla con camisetas de distintos clubes. En los últimos días alguien decidió arropar al torso decapitado de Ana Frank con un abrigo, un gesto que, por una vez, aparenta tener una intención más protectora que agresiva.

Frente a lo que queda de la estatua continúa el cartel que menciona que se trata de un homenaje de la comunidad judía. Ana Frank no alcanzó a vivir 15 años, nació en Alemania en 1929 y poco después, junto a sus padres se trasladó a Holanda.

En Amsterdam se ocultó junto a miembros de su familia y durante dos años y medio dejó constancia de su esforzada supervivencia en un diario que años después le permitirían al mundo conocer a la niña y la dureza de la ocupación nazi.

Ana fue enviada al campo de concentración de Auschwitz el 2 de septiembre de 1944 y, más tarde, al de Bergen-Belsen, donde murió de tifus en marzo de 1945.

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