Monseñor Polti pidió a los fieles no dejarse "llevar por falsas ilusiones"

Monseñor Polti pidió a los fieles no dejarse "llevar por falsas ilusiones"
Cientos de fieles participaron de la celebración que tuvo lugar anoche frente a la Catedral Basílica. El obispo diocesano dijo que los cristianos no deben tener “miedo a chocar con el ambiente, en los puntos incompatibles con la fe”.
Publicado el 21/10/2012 - Al clausurar anoche el Gran Encuentro Diocesano 2012, el obispo de la Diócesis de Santiago del Estero, monseñor Francisco Polti aseguró que “la renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes”, y en ese sentido pidió a los fieles santiagueños que “no se dejen llevar por falsas ilusiones”, y comprendan que “los cristianos hemos de navegar contra corriente”.

Monseñor Polti, junto con su obispo auxiliar, monseñor Ariel Torrado Mosconi, presidió la misa con la que se cerraron tres días de intensa actividad enmarcados en el Año de la Fe convocado por el papa Benedicto XVI, en coincidencia con el cincuentenario del Concilio Vaticano II.

La misa que tuvo lugar en el escenario ubicado en la intersección de 24 de Septiembre y Avellaneda, fue seguida por cientos de fieles que respondieron a la convocatoria pese a la alta temperatura que castigó ayer a los santiagueños.

Mensaje

“El Vicario de Cristo ha pensado que iniciar el Año de la Fe coincidiendo con el cincuentenario de la apertura del Concilio Vaticano II, puede ser una ocasión propicia para comprender que los textos dejados en herencia por los Padres conciliares, según las palabras del beato Juan Pablo II, ‘no pierden su valor ni su esplendor’. Con el Concilio, decía, se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza”, inició su homilía Polti.

Sin embargo, lamentó que, pese a los esfuerzos, “la desorientación se ha extendido por el mundo entero”.

“La renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes. Estamos llamados a llegar a todos y abrir la puerta de la fe, con humildad, ante todo, con nuestro ejemplo. Seamos conscientes de que el esfuerzo por comportarnos como cristianos cabales -a pesar de nuestras personales miserias- forma parte de la luz que el Señor desea encender en el mundo”, acentuó.

Siguió: “Debemos convencernos, y motivar en los demás el convencimiento, de que los cristianos hemos de navegar contra corriente. No se dejen llevar por falsas ilusiones. Pensemos bien: contra corriente anduvo Jesús, contra corriente fueron Pedro y los otros primeros, y cuántos a lo largo de los siglos han querido ser constantes discípulos del Maestro. Tengan, pues, la firme persuasión de que no es la doctrina de Jesús la que se debe adaptar a los tiempos, sino que son los tiempos los que han de abrirse a la luz del Salvador”.

“Precisamente, en el corazón de la nueva evangelización de la sociedad, cada persona tiene asignado por la Providencia un puesto preciso. Pero no debemos comportarnos pasivamente ni conformarnos con el esfuerzo por ser fieles nosotros: salgamos al encuentro de nuestros hermanos, a servirlos, allí donde están para ofrecerles la formación cristiana que necesiten”, acentuó más adelante el obispo.

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