Monitoreo al agua, aire y dentro de la planta pastera

Monitoreo al agua, aire y dentro de la planta pastera
La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) publicó el texto completo del acuerdo bilateral de monitoreo de la pastera de UPM (ex Botnia), al que llegaron los cancilleres de Argentina y Uruguay. Rigurosos controles en la planta. Habrá censores dentro y afuera de la fábrica. Se llevarán a cabo seguimientos mensuales y trimestrales en los sedimentos.
La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) publicó el texto completo del acuerdo bilateral de monitoreo de la pastera de UPM (ex Botnia), al que llegaron los cancilleres de Argentina y Uruguay.

Tal como lo pedía nuestro país, se controlará en forma contínua el agua, el aire, los efluentes, la flora y la fauna que habita en derredor. Asimismo, habrá sensores adentro y afuera de la planta. Se llevarán a cabo seguimientos mensuales y trimestrales en los sedimentos de la cuenca, datos que se cruzarán con los obtenidos en la canaleta de la fábrica.

El programa de monitoreo de UPM se cumplirá finalmente de manera ininterrumpida, con mediciones robóticas (automáticas, mecánicas) en tiempo real con sensores colocados estratégicamente para captar contenidos en aire, agua, sedimentos y en bioindicadores. Esto era parte sustancial de la propuesta argentina, que Uruguay terminó por aceptar.

Según fuentes ligadas a las negociaciones, la negativa uruguaya procuraba impedir controles en el interior de la planta, en la toma de caudales, impedir mediciones en la chimenea e impedir también el uso de bioindicadores. “Les interesaba poner bajo firma de ambas cancillerías, condiciones de trabajo que condujeran a demostrar que UPM no afecta al río. Demorar las cosas, llevarlas al cansancio, hacerlas pasar a 2011, aparecía como una buena estrategia. Y Argentina pretendía, por el contrario, fijar normas y mecanismos orientados a demostrar que Botnia no debe estar donde está porque daña al Río Uruguay al superar la capacidad de este de recibir tal carga tóxica”, explicaron.

Este enfrentamiento tensó la cuerda hasta casi cortarla. La delegación argentina estuvo a punto de retirarse unas cinco veces. Al parecer, el canciller Héctor Timerman fue quien dijo basta y, concretamente, advirtió: “Si no se podía llegar a un acuerdo satisfactorio que diera cumplimiento al fallo de la Corte Internacional de La Haya, la ruptura salpicaría otros acuerdos y negocios entre los países”. Es más, dicen que la advertencia sonó fuerte, casi a los gritos, y con ademán de retirarse. Allí fue cuando el canciller oriental Luis Almagro pidió calma y la propuesta que presentara días atrás la Argentina pasó a ser conjunta.

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