Los curas son el termómetro de las carencias sociales en la ciudad. Así lo aseguró el arzobispo de Rosario, José Luis Mollaghan, en el Tedeum del 25 de mayo donde pidió trabajo, generosidad y compromiso en una alocución que reflotó el reciente Congreso de Doctrina Social de la Iglesia que se realizó en la ciudad.
Con clima a tono del folclore histórico de la fecha, el Tedeum que se realizó en la Catedral integró el programa oficial de actos en los 201 años del primer gobierno patrio. A cargo de la celebración, Mollaghan hizo foco en el reciente congreso eclesiástico, donde se denunció la falta de vivienda, el consumo de drogas y la adicción al juego en la diócesis de Rosario.
“Las causas del subdesarrollo siguen estando y son múltiples, así como las responsabilidades”, dijo el sacerdote ligando el tema con el cónclave. También, llamó a contrastar la situación con la cantidad de recursos que tiene el país y fue por más: atribuyó la falta de crecimiento y la pobreza a la ausencia de fraternidad entre los hombres y los pueblos. “Son muchos los que tienen necesidades y pocos los que disfrutan de la abundancia”. remarcó.
“Estamos globalizados pero sin solidaridad y sin comprensión”, insistió Mollaghan frente a las autoridades cívicas, militares y de distintos credos religiosos, entre quien se encontraba, además de Fein, el flamante candidato electo por el socialismo, y ministro de Gobierno, Antonio Bonfatti. A los ciudadanos les pidió acciones a favor del trabajo, de la cultura de la vida, el bienestar y el bien común, todo hecho con entusiasmo y sin menospreciar a nadie.
Carencias. “La realidad es muy dura, la pobreza persiste y son los párrocos los que la ven día a día como si fuera de fajina, ahí uno ve lo que significa una familia sin trabajo, sin casa, problemas a veces de habitación, educación y sobre todo en la salud; es una realidad que no se puede negar”, repasó Mollaghan frente a la prensa. Y aclaró que a pesar del diagnóstico hay signos sensibles al respecto como la asignación por hijo y a las
embarazadas.
“Una vez referí esto y se sorprendieron (los medios de comunicación), pero me pareció que no se debe negar aún cuando persistan muchas dificultades, todo lo que hagamos por la mujer embarazada, sola o con dificultades es un verdadero bien”, aseguró Mollaghan. “La mujer sufre mucho para dar luz a un hijo y si es pobre requiere de la ayuda de las autoridades y de la solidaridad de todos”, enfatizó el
sacerdote.
Con respecto a los comicios del domingo pasado y el contexto social denunciado por la iglesia, Mollaghan aclaró que habla como pastor sin entrar al partidismo. “No obstante, pienso que fue una elección hecha con serenidad y tranquilidad, a pesar de las rispideces que puede haber antes y de las que habrá, porque tenemos todavía un panorama largo durante el año. Creo que la gente se acercó a
votar”.
Adiós y bienvenida. “Como intendente siempre participé de las ceremonias porque creo que eso corresponde, así como también lo hicimos con respecto a otras confesiones religiosas”, dijo Miguel Lifschitz con respecto al agradecimiento que recibió en el Tedeum de parte del arzobispo por haber presidido las liturgias cristianas.
Sonrientes, los flamantes candidatos electos por el socialismo, Fein y Bonfatti, también estrecharon la mano de Mollaghan y compartieron saludos, por las dudas, a tono ya con el protocolo. l
Prudencia ante la aparición
El arzobispo José Luis Mollaghan pidió prudencia frente a la aparición de una imagen traslúcida en el vidrio de una vivienda de Fhisherton, que evoca la forma de Jesús Misericordioso. La figura causó conmoción en la calle Sánchez de Loria al 300; apareció por primera vez el 13 de mayo (Día de la Virgen de Fátima) y volvió el lunes a pesar de las limpiezas.
Según Mollaghan, ante este tipo de fenómenos, la gente acude porque quiere ver. “Es natural, es un poquito de curiosidad y a veces hasta un poco de visión religiosa”, dijo el sacerdote, aunque dejó en claro que a esa primera impresión le falta mucho para convertirse en un hecho sobrenatural. “Hay que aguardar el origen de este hecho”, citó el arzobispo sólo a modo de ejemplo, antes de dar un diagnóstico como
Iglesia.
“Así lo hicimos siempre, con prudencia, porque en el mundo entero se suelen dar manifestaciones de este tipo sobre los cuales actuamos de esta manera porque después son pocas las que quedan realmente con su veracidad”, argumentó Mollaghan. Y añadió que al final de los estudios “si bien importa la fe, sobre todo importa la verdad”.
El arzobispo dijo también que pasará a ver la imagen en algún momento para observar lo que ve la gente y llama tanto la atención. “Habrá que esperar si esto persiste después de estudiarlo con teólogos y peritos, hay que analizar el tema con profundidad”, recomendó.




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