"No me miren ni me sigan, porque los pego un tiro a los dos"

"No me miren ni me sigan, porque los pego un tiro a los dos"
El ilícito se produjo en un comercio ubicado sobre calle Los Álamos del barrio 500 Viviendas.
Jorge Ferreyra, dueño de una carnicería ubicada sobre calle Los Álamos del barrio Los Ceibos (500 Viviendas), fue víctima el sábado a la noche de un robo a mano armada. Relató el horror que vivió junto a un cliente que estaba en el lugar mientras el delincuente cargaba con unos 2.800 pesos en efectivo y los amenazaba.

En diálogo con EL ANCASTI, Ferreyra contó que trabaja en la carnicería desde hace 5 años y que esta sería primera vez que le roban.

"Eran las 20.30, yo estaba hablando con un cliente que ya había comprado pero como es asiduo siempre se queda un ratito para charlar. De improviso, el asaltante ingresa y de la nada cargó el arma y se la puso en la cabeza a mi cliente", relató Ferreyra.

Según explicó en ese momento se quedó "helado" sin poder reaccionar y actuó automáticamente a las órdenes del delincuente, quien le exigió que le diera todo el dinero que tenía en la caja y además que se vacíe los bolsillos.

"También se llevó la plata que tenía mi cliente y le pidió las llaves de la moto, pero él se negó y no sé por qué el ladrón aceptó, aunque antes le quitó todo. Tenía la cara tapada con una bufanda y no sé si andaba en vehículo, sólo que tenía una tonada rara, no era de acá", dijo.

"No me miren ni me sigan porque les pego un tiro a los dos", le habría dicho el delincuente antes de marcharse.

Ferreyra contó que la zona se volvió muy insegura en los últimos años. "Justamente esta semana estaba reflexionando sobre lo feo que está el tema de la inseguridad y que la Justicia o los gobernantes no hacen nada. La misma gente de la policía me dijo que era en vano que yo me compre un revólver, porque la consecuencia que podía tener era que la familia de esta gente después tome represalias contra nosotros. Es por esto que deduzco que ellos no hacen nada y tampoco podemos hacer nosotros. Es una locura todo", dijo.

"Ahora que se llevó el fruto de mi esfuerzo y trabajo sólo me queda el recelo. Pienso en la suerte que tuve que mi hija, que es chiquita y que siempre está conmigo, justo se había ido en ese momento. No me puedo sacar la imagen de la cabeza, ni tampoco el sonido del arma cuando la cargaba", confesó el comerciante.

Hasta el cierre de esta edición la policía no había podido dar con el delincuente.

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