A pocos días del cierre de listas, renovadores y celestes buscarán arribar a un consenso.
Sin embargo, trascendió que el próximo miércoles será clave para una definición sobre el principal distrito electoral de Catamarca, en cual está concentrado el 50% de la población total de la provincia. Y es por eso que el cierre oficialista es seguido de cerca también la oposición.
Ayer, operadores de la línea Celeste confiaron a éste diario que en las próximas horas el actual concejal Luis Fadel sería ungido por el Gobierno como candidato a intendente de Capital. Pero desde el Movimiento Renovador niegan ésta versión y aseguran que Marta Grimaux sigue firme para la jefatura municipal.
En medio de ésta fuerte disputa, fuentes gubernamentales, anunciaron que el pleito político se definirá mañana en una reunión muy cerrada de la que participarán los principales líderes de la Celeste y del Movimiento Renovador.
En ese contexto, no existiría margen alguno para que la línea Celeste resigne la intendencia capitalina, con lo que las aspiraciones de Grimaux –la que se constituiría en la prenda de acuerdo de los renovadores- pudieran llegar a buen puerto. Tampoco se daría marcha atrás con la postulación de Fadel, la cual es fuertemente resistida por la ortodoxia renovadora. Y dentro del entorno cercano al Gobernador, un grupo familiarmente ligado a Brizuela es el que pone los mayores escollos para la nominación del edil castillista. Pero con el cronograma electoral en marcha, el plazo máximo para un acuerdo expira el viernes a la medianoche.
No existiría margen alguno para que la línea Celeste resigne la intendencia capitalina.
Posibilidad de quiebre
Aunque celestes y renovadores mantienen desde hace años una aceitada sociedad política que les posibilitó quedarse con el partido y repartirse los principales espacios de poder, el castillismo advirtió al brizuelismo que, el no cumplimiento del acuerdo para la continuidad del equilibrio de poder, podría repercutir de lleno en la elección provincial del próximo 13 de marzo.
Es que, frente a una eventual maniobra renovadora durante el cierre de listas -para dejar a la Celeste sin la candidatura a intendente de Capital- podría precipitarse el quiebre de los socios mayoritarios del radicalismo. Y ninguno de los popes de la UCR están dispuestos a entregar a la oposición la conducción de la Provincia por una diferencia interna.
Con la mira fija en un nuevo Gobierno del FCS, los dirigentes buscarán el consenso para evitar el quiebre.


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