"No voy a ser más ministro de Economía"

"No voy a ser más ministro de Economía"
El ex ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo recibió a Desafío Económico en su oficina, y en un mano a mano, dejó en claro su visión sobre la relación del Gobierno nacional con el provincial. Además, evaluó la situación financiera del territorio bonaerense
El ex ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo recibió a Desafío Económico en su oficina, y en un mano a mano, dejó en claro su visión sobre los proyectos del Gobierno. Evaluó la situación financiera del territorio bonaerense, remarcó el temor a devaluar y afirmó que la estatización de YPF fue una confiscación.

Cerca de las 18 horas, sobre la calle Tagle, una de las zonas más coquetas de la Capital Federal, justo frente a la entrada a la sede de Canal 7, el ex ministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo, llegó a su oficina y atendió a Desafío Económico. Luego de una breve sesión de fotos en la planta baja, invitó al medio a su despacho del primer piso, para comenzar con la charla que se extendió durante una hora.

-¿Qué opina sobre el proyecto de exteriorización de capitales?

-Creo que el blanqueo de capitales no tendrá efectos positivos en la economía.

-¿El carácter de transferibilidad de los bonos es importante y contradictorio a la vez?

-Eso no está reglamentado aún. El CEDIN, que pretende ser como el peso convertible, no va a funcionar porque la gente no va a creer. Además, supongamos que alguien deposita dólares y compra el CEDIN, luego con éste compra un inmueble; el que vende el inmueble tiene dos opciones, hacer circular el bono, que lo haría en caso de confiar, o pedir los dólares y una vez que los tenga blanqueados, podrá venderlos en el mercado paralelo. Funcionará si decretaran total libertad para vender y comprar divisas en un mercado libre de cambio.

-¿Esto genera una ambigüedad entre los que abonan los impuestos y los que pueden blanquear sin ser sancionados administrativamente?

-Es un blanqueo que además de ser injusto con los que han cumplido, no va a servir para nada, no resolverá ningún problema. Va a ser una medida sin sentido. El único sentido que puede resolver es el dinero malhabido de la gente.

-La inversión que busca YPF, ¿podrá concretarse con el BAADE?

-Directamente no va a existir, no creo que nadie ponga dinero para retirar en 2016. Un Gobierno que ha mentido sobre los límites de precios, que hace un año y medio hablaba de pesificar, no tiene credibilidad. Más allá de que el bono pague intereses del 4%, al estar en el cajón, el bono se va a desvalorizar porque hoy, los que vencen en 2017, tienen un descuento grande que determinan una tasa de rendimiento superior al 12%. YPF va a tener grandes dificultades para financiar sus planes de inversión porque el acceso al mercado de capitales por cualquier empresa argentina es absolutamente limitado y muy oneroso. Por otro lado, le va a resultar muy difícil a YPF encontrar socios que arriesguen con ella montos significativos ya que está en medio del juicio que ha iniciado Repsol, el embargo y las trabas que puede poner, ya que no le han compensado las acciones expropiadas.

-¿Hubo un apresuramiento en la estatización de YPF?

-No hubo apresuramiento, sino equivocación. No fue una expropiación, fue una confiscación. Si el Estado quería realmente estatizar YPF tendría que haber entrado en negociaciones con los dueños de las acciones para haberlas comprado, o si querían expropiarla tendrían que haber seguido los procedimientos que requiere la ley de Expropiaciones. Hicieron una virtual confiscación. Esta confiscación a la que hago referencia le impidió buscar inversiones en mercados internacionales.

-¿No cree que YPF está buscando esto con la firma Chevron?

-Chevron es la empresa que tiene un juicio en Ecuador, seguramente si Chevron firma con YPF en las condiciones actuales, va a ser apostando como dinero el que tiene inmovilizado por la Justicia debido a este juicio. Segura-mente lo hará con la expectativa de que el Gobierno argentino la ayude en ese juicio. Lo que necesita YPF y Argentina es una asociación seria, hecha en base a la confianza y en la posibilidad de que el recurso gasífero nacional sea exigentemente explotado. Aunque no creo que se den esas condiciones.

-¿Tiene hoy el Gobierno la capacidad de realizar un plan estratégico y así reactivar el sistema energético?

-No es un problema de capacidad, sino de posibilidad. Hoy no es posible que este Gobierno ponga en marcha un buen plan por una razón muy simple: que nadie cree en los anuncios que puede hacer respecto de reglas de juego y manejos futuros de la economía. Es un Gobierno que ha perdido tanta credibilidad, que cuando hace anuncios racionales no son creídos por la sociedad. Además, Argentina no tiene créditos internos ni externos por esa falta de credibilidad y el crédito no se recupera fácilmente después de este tipo de discurso que viene prevaleciendo en el país, sumado a las actitudes irreverentes de Argentina ante todo tipo de justicia. El país promete no cumplir con los juicios que se realizan en Nueva York o con los arbitrajes del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI). Un Gobierno que tiene tan malas credenciales en materia de proveer seguridad jurídica, no inspira confianza.

-¿Entonces es una imposibilidad de autogestionarse energéticamente?

-Argentina ya tiene un déficit comercial energético de u$s 15.000 millones al año. Es todo déficit fiscal porque como ha mantenido los precios del gas, la electricidad y de los combustibles abajo de los costos, lo tienen que financiar con recursos fiscales. Por eso hoy los subsidios al transporte y a la energía son cinco veces el déficit comercial energético. Si produjeran una devaluación como lo recomiendan algunos economistas ortodoxos y llevaran el dólar a $ 10 como se encuentra en el mercado paralelo, el déficit energético provocaría un déficit fiscal igual al doble del actual, ya que habría que multiplicar los u$s 15.000 millones por 10 y daría 150 mil millones. Para evitar ese aumento del déficit tendrían que provocar el aumento de un tarifazo igual a la devaluación, pero provocaría una explosión inflacionaria incontenible y estaríamos frente a un Rodrigazo.

-¿El Gobierno entendió tarde que faltan dólares en la economía?

-Los dólares están llegando a todos los países del mundo en abundancia, ya que hay una gran liquidez de dólares y la tasa de interés en los Estados Unidos es bajísima. Los problemas en Brasil, Perú, Colombia y México, es que hay una entrada muy grande de dólares. No es que el gobierno haya pensado tarde en que necesitaba dólares, ocurrió que el Estado impidió que la gente se haga de los dólares que hubiesen querido tener, pretenden que la gente ahorre en pesos para poder luego desvalorizarle esos pesos y quedarse con el impuesto inflacionario. Es muy probable que la cantidad de dólares billetes que hay en la Argentina supere la cantidad de pesos dividido por el tipo de cambio del mercado paralelo. Los pesos en circulación creo que son 350 mil millones, que al tipo de cambio paralelo serían 35 mil millones de dólares y es probable que en el país haya 50 mil millones de dólares.

-En 2009 se implementó una medida similar, ¿cree que ingresarán más de u$s 4.000 millones al mercado formal con este blanqueo?

-En 2009 se blanquearon 4.000 millones, pero era un blanqueo que abarcaba a todo tipo de activos, los provenientes estrictamente del blanqueo creo que fueron u$s 600 millones. Obviamente que en 2009 había una economía un poco más ordenada que la que tiene ahora el país. Ahora está absolutamente desorganizada por las restricciones que ha puesto el Gobierno al comercio exterior, al funcionamiento del mercado cambiario y por todas las intervenciones que viene haciendo en los mercados de bienes y servicios. Todo esto lleva a que muchos precios estén mucho más atrasados que el del dólar. Muchos dicen que hay que corregir el valor del dólar por vía de un salto devaluatorio, pero qué pasa con todos los precios que están más atrasados que el dólar, como el de las tarifas públicas; si no las actualizan en una cifra equivalente a la suba del dólar, se multiplican geométricamente los subsidios que el Gobierno tiene que pagar y eso alimenta un espiral inflacionario enorme.

-Dijo que el Gobierno no devaluará, ¿cree que lo pensó alguna vez?

-Yo no digo que no va a devaluar, va a intentar no devaluar que es diferente. Es razonable no pegar un salto devaluatorio, pero este Gobierno está devaluando todos los días y es probable que acelere un poco el ritmo de la devaluación en el mercado oficial para tratar de frenar la inflación. El Gobierno es consciente de que con la actual organización de la economía y la falta de credibilidad, un salto devaluatorio sería un detonante de un Rodrigazo, una explosión inflacionaria. Será difícil saber si podrá evitarlo.

-¿Cómo evalúa la economía bonaerense, teniendo en cuenta la relación tirante con Nación?

-La Provincia ha sido discriminada durante mucho tiempo, sobre todo en términos de coparticipación que han sido muy bajos. En el único momento que eso se corrigió fue cuando se creó el Fondo del Conurbano que fue al inicio de la convertibilidad y duró todo el período de la convertibilidad, porque como era una cifra nominal y al no haber inflación, no se deterioró. El Fondo del Conurbano se evaporó por la inflación después de la pesificación y devaluación y la Provincia quedó con ese déficit estructural derivado de la actual coparticipación que es muy baja. Buenos Aires es dependiente de Nación, por estos motivos es que la economía bonaerense marcha a los tumbos, pero es consecuencia de que el Gobernador no dispone de las herramientas necesarias.

-Si la Provincia se cae económicamente, ¿perjudica al país?

-Sin ninguna duda, los que creen que pueden incendiar a la provincia de Buenos Aires, manteniendo un desarrollo normal para el resto de la economía, se equivocan de cabo a rabo. Si se cae la Provincia, se incendia el país también.

-¿Sería ministro de Economía de este Gobierno?

-En absoluto, ni de este, ni de ningún gobierno. No voy a ser más ministro de Economía, pero sí puedo ser consejero de un futuro gobierno. Los ministros y los secretarios tendrían que ser jóvenes que incluso estén mejor preparados que yo cuando ejercí ese cargo. A los viejos como yo, en todo caso, estaríamos para que nos consulten si así lo consideraran. Sí sería consejero si me necesitaran.

-Si le hubieran preguntado por la inflación como a Lorenzino, ¿hubiese podido responder?

-Por supuesto, es cuestión de decir la verdad. Lo que pasa es que Lorenzino no es caradura como lo es el secretario (Guillermo) Moreno, que es el símbolo del caradurismo, miente y no se le nota. Pero Lorenzino es una persona normal que se incomoda cuando está mintiendo y ahí tuvo que mentir frente a la periodista griega y se quiso ir. Es entendible, en una persona honesta.

-¿Cómo definiría a este Gobierno en pocas palabras?

-Es un Gobierno que ha mentido permanentemente y ha hecho de la mentira el centro de su estrategia política, económica y social.

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