La basura y la suciedad de los caminos despertó la queja de vecinos e instituciones
En Rafaela, en un sector del norte (continuación de Aconcagua y Corti) y en plena expansión urbanística: no solo hay caminos rurales llenos de residuos. El problema también existe en caminos que han pasado a ser periféricos dentro de la traza urbana, y tal vez muy pronto sean una calle más, con nombre y numeración.
No hay puntos cardinales que puedan considerarse exentos de estos panoramas tan peligrosos como indignantes. En la misma zona ya apuntada, cerca del autódromo, en calle Río de Janeiro en el otro extremo, hacia el sur, los problemas son moneda corriente. Los vecinos del lugar se muestran cansados. Reclaman. Obtienen la respuesta municipal para la limpieza, sobre todo de las cunetas, y luego personas desaprensivas lo "tapan" de nuevo con los residuos.
En este tipo de mini-basurales a cielo abierto puede encontrarse verdaderamente de todo. Desde el más común desecho domiciliario como electrodomésticos, cubiertas de goma, etc.. Los materiales peligrosos son una amenaza futura para con el medioambiente, y actual y directa para los vecinos.
Cerca del sector en el cual fueron obtenidas las fotografías, se encuentra La Casona de los Pibes. Una asociación civil que se dedica a dar contención a decenas de niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad social, con un gran trabajo en lo educativo. Ayer su presidente, Ana Santucci, advirtió el problema, incluso anticipándose a la pregunta: "me llama por el tema de la basura...". Hace un par de semanas atrás, los integrantes de La Casona juntaron firmas frente al Municipio y presentaron una nota pidiendo, entre otros puntos que incluían el ripiado, su mantenimiento, y adecuada señalética, justamente, la denuncia por los basurales. "Es muy peligroso, tememos que en cualquier día de estos pueda lastimarse uno de nuestros pibes", se lamenta.
Hay castigo. ¿Suficiente?
El comienzo del presente artículo refería a la reprochable actitud de quienes-por lo general a bordo vehículos como autos o camionetas-, tiran indiscriminadamente sus desperdicios domiciliarios o de sus empresas. Existe un castigo normativo fijado en la ordenanza municipal N° 4.404, con multas. En algunos supuestos puede configurarse una infracción al Código de Faltas de la Provincia, y cabría analizar si podría ingresar alguna tipología en materia penal por delitos contra el medioambiente. El Estado debe actuar.
Se sabe que el Municipio lleva adelante una tarea de concientización desde hace unos años a esta parte. La gestión de residuos sólidos urbanos, y el nivel de separación en domicilio son ejemplos comparativos con otras localidades, a tal punto que un equipo de rafaelinos capacitará en la materia a un grupo de comunas.
Pero cuando se encuentran este tipo de mini-basurales en los caminos poco transitados o rurales, la brecha entre lo hecho y lo que falta se agranda. No alcanza la limpieza, a pesar de los esfuerzos que cuestan, de paso, algunos millones de pesos. Menos pareciera que alcanza el mensaje a los desaprensivos. Tal vez cuando se conozca que alguno de ellos sea descubierto y el castigo sea contundente y ejemplar, transitaremos el hablar de otra cosa.
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