Mendoza y San Juan son las provincias que concentran el 90 por ciento de las hectáreas de viñedo del país, ya que la uva representa el cultivo fundamental de cada región.
Por esta razón, San Juan quizás modificó su perfil productivo y ahora es más reconocido mundialmente como una provincia minera. No obstante, lo consiguió por la potencialidad constante de sus recursos que, sumada a los precios alcanzados por los metales durante los últimos diez años, convirtió en altamente rentable la explotación de las minas de oro.
No así, la flamante Ley Nacional de Protección de Glaciares pone en riesgo el futuro sanjuanino, aunque es difícil calcular aún hasta dónde llegarán los perjuicios que incidirá sobre el desarrollo de la actividad la nueva norma.
Por otro lado, Mendoza, que tiene el yacimiento más grande de Sudamérica, atrajo grandes capitales y en tres años comercializará en el exterior casi un 40% más de fertilizantes que vinos.
Esta estimación, al parecer, no fue alterada con el cambio que, sobre la marcha, desde el Congreso Nacional se decidió que se aplique a las reglas de juego. Como lo sostuvo la Secretaría de Medio Ambiente de la provincia, el proyecto Potasio Río Colorado, el único emprendimiento minero que ya está aprobado y en ejecución, no está instalado en una zona glaciar o periglaciar.
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