El criterio de los hitos es usado a conveniencia por el vecino país. Sus fuerzas llevan seis meses en área argentina.
Es por eso que la gente de la localidad fronteriza ve como cotidiano que los militares de Bolivia estén del lado de sus playas del río Bermejo.
Desde hace seis meses las fuerzas de seguridad de Evo Morales custodian el embarco y desembarco de chalanas que parten y llegan desde la localidad boliviana de Bermejo.
Para quien no conozca Aguas Blancas, hay un puesto de Gendarmería Nacional y Aduana compartida enfrente de una improvisada terminal de colectivos, al borde del río.
Toda persona que quiera ingresar a suelo boliviano, por la vía legal, debe pasar por esas oficinas para los correspondientes trámites migratorios.
Luego hay que circular unos metros rumbo al río y abordar unas barcazas llamadas chalanas para cruzar el Bermejo.
Del otro la lado, y esto siempre así fue considerado, estaba Bolivia. Pues ahora no. Resulta que el río modificó su curso e ingresó en suelo boliviano y dejó una playa amplia del lado argentino. Allí están los militares.
Desde Bermejo dicen que los bolivianos se quejaban por el mal trato de parte de los gendarmes y por eso pidieron la presencia de los miembros de las fuerzas de seguridad bolivianas.
Los efectivos de Gendarmería tienen expresamente prohibido realizar declaraciones a la prensa, pero los vecinos argentinos aseguraron que ya hubo un incidente entre un efectivo argentino y uno boliviano por la extrema tensión que se creó entre las dos fuerzas conviviendo en menos de 50 metros.
Ahora bien, si bien impacta ver a militares extranjeros en lo que se considera el “lado argentino”, los bolivianos utilizan el criterio que mejor les convenga según la situación.
En Aguas Blancas no tienen ningún empacho en disponer al Ejército cuando pierden terreno porque el río se entromete en sus tierras.
Sin embargo más al sur, en la denominada “Junta de San Antonio”, utilizan el criterio demarcatorio del lecho del río.
Allí el río se metió en las fincas de productores argentinos y no respetaron los hitos. Los finqueros oranenses se quejan porque los bolivianos les utilizan sus tierras. Están sembrando y cosechando y no pagan tributo alguno.
Lo peor es que como el Bermejo lleva mucho caudal de agua, no pueden pasar a la otra orilla para reclamar. Lo concreto es que el triángulo que conforma la Junta se está abriendo por las modificaciones en el curso de los ríos Bermejo y Tarija y allí Bolivia ejerce su criterio que indica que la frontera la constituye el lecho del río.
El criterio siempre conveniente
Hay gente que estuvo en las mediciones de los hitos delimitatorios y sostiene que todo está en su correcto lugar. El tema son los criterios que utilizan los bolivianos y la inercia de las autoridades argentinas. Los productores de la margen oeste del río Bermejo dialogaron con El Tribuno y se quejaron porque jamás se hizo nada para contener las crecidas. “Ahora para ir a ver nuestros campos debemos ir a dar la vuelta por Aguas Blancas y Bermejo. O sea que utilizan nuestras tierras y no podemos hacer nada”, dijo otro de los finqueros.
Para cosechar también tienen que realizar el mismo trámite de cruzar a otro país para volver a sus tierras.
Con máquinas todo se complica más en papeleo y costos por lo que decidieron no cosechar.
Otro de los productores dijo que conviven con una constante “provocación” de las autoridades bolivianas. “Nosotros sabemos que en Aguas Blancas el río se corrió para el lado boliviano, pero que estén los militares en el medio del río es una provocación”, dijo otro de los empresario que no quieren publicar sus nombres por temor a las represalias de una frontera caliente.
Unas 1.700 ha quedan del otro lado
Desde hace años que la gente del lugar viene denunciando el trabajo que realiza el Gobierno de Bolivia sobre el lecho del Bermejo. La construcción de la ruta a Tarija originó que, en el tramo desde Bermejo hasta La Mamora, se tiraran todos los desechos al río utilizándolos como defensa. La construcción de gaviones de forma ofensiva y no defensiva también complotó para que las aguas siempre se orienten, en las crecidas, para el lado argentino. Productores creen que al menos 1.700 ha quedaron del otro lado del Bermejo.

Comentá la nota