"Hay una militancia bastardeada, corrompida o comprada, que al fin no es militancia"

El jueves pasado Fundación Futuro fue sede de una charla sobre militancia denominada, precisamente, 'Pasión por la militancia', la cual estuvo a cargo del Lic. Alex Vallega.
Vallega, de vasto curriculum, fue entre otras cosas asesor durante muchos años de la Cámara de Diputados bonaerense, profesor de Historia y política institucional en diferentes universidades, fue director de Cultura del municipio de San Vicente.

"Vamos a hablar mucho de política; pero no de política partidista. Vengo a tratar de seguir ampliando esta idea de que la política puede mejorar las cosas de los hombres, los ciudadanos, los habitantes de la Argentina y de la Provincia. Ojalá que pueda en estas dos horas de algún modo soplar un poco de corriente de buena política, la que se hace con buenos políticos. En ese sentido creo que desde hace muchos años la Argentina quiere de algún modo salir, mejorar, y creo que lo está tratando de hacer, que es lo importante. Como país nos hemos caído muchas veces; pero lo importante es que sabemos levantarnos. Mi pequeño rol tiene que ver con la política que le sirve a la sociedad", comenzó por decir respecto de la propuesta en contacto con los medios de comunicación.

Consultado sobre si hay un mal uso de término 'mili-tancia', respondió afirmativamente. "Hay una militancia bastardeada, corrompida o comprada, pero no es militancia. Es como cuando una aristocracia se convierte en oligarquía. A la política la escribo con mayúsculas porque es una vocación importante. Probablemente haya muchos hombres en Argentina y el mundo que bastardeen el sentido de la política; pero la política es una vocación como cualquiera. Cuando uno ve a un maestro que no trabaja, es un mal maestro, pierde su vocación; o un policía que no cuida al ciudadano. No hay que destruir a la política, hay que mejorar a la política como también hay que mejorar a la policía", manifestó.

Respecto del origen del término, expuso que "la militancia o milicia nace en defensa de los intereses de la gente, de invasión a un pueblo, entonces en un momento se decidió que había que formar milicias profesionales (ejércitos). El gran interés de la militancia es esa pasión que pone, ese amor que se pone en servir a la gente".

¿Cómo ingresa la pasión?

"Primero tiene que haber un gran amor, si no lo hay es difícil que haya pasión, en las buenas y en las malas. La militancia tiene que estar muchas veces para conseguir eventualmente un cargo en el poder; pero también hay que saber perder, en un acto de un club, un municipio o una legislatura. Todos tenemos una mochila atrás cargada con muchas experiencias, y tenemos que capitalizarlas permanentemente".

Va asociado con la convicción y la voluntad…

"Muchísimo, aunque la voluntad es otro tema. El otro día estuve dando una charla en el Conurbano y juro que esa gente pensaba muy bien, pero actuaba muy mal. Los escuchabas hablar y eran fantásticos, pero cuando hablabas con ellos en la trastienda sentías cosas y se te derrumba todo.

La política tiene una virtud, que es la prudencia, que no significa miedo sino ir de los principios a la acción; tiene que ver con la voluntad pero al mismo tiempo la prudencia. Y la Argentina necesita mucha prudencia, además de pasión y militancia.

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