Fueron parte de los casi 86 mil fieles de todo el país que participaron de la misa y procesión de la Virgen Morena en la vecina provincia. Ni el calor ni el cansancio pudieron evitar la magnífica demostración de fe.
La Virgen del Valle fue saludada a lo largo y lo ancho de las calles catamarqueñas por los feligreses que, con lágrimas en sus ojos y rostros sonrojados, acompañaron su paso por las calles de la ciudad.
Como cada año, los devotos santiagueños fueron mayoría entre las miles de almas, y se hicieron notar con pancartas y banderas que identificaban a cada uno de las agrupaciones. A los peregrinos a pie, en moto y en bicicleta que llegaron desde el jueves último a Catamarca, ayer se sumaron los que lo hicieron en autos particulares, remises y colectivos especialmente fletados.
En su homilía, el obispo catamarqueño sostuvo que “en el amor de nuestra Madre del Valle encontramos siempre un motivo para seguir en la lucha de cada día”, y despidió a los peregrinos con todas las bendiciones.
En nuestra ciudad, las honras se cumplieron durante todo el día en la parriquia ubicada en el barrio Huaico Hondo.

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