Miles de fieles veneraron a San Expedito en su día

Miles de fieles veneraron a San Expedito en su día
Una multitud se reunió ayer en el santuario de Balvanera para pedir y agradecerle al santo patrono de las causas justas y urgentes. El párroco habló de la sorprendente convocatoria.
Miles de devotos de San Expedito se reunieron ayer en el santuario del barrio porteño de Balvanera para pedir y agradecerle al santo patrono de las causas justas y urgentes.

"La fiesta grande de San Expedito cumplió diez años y la gente no faltó a la cita. Esta vez tuvo características especiales por coincidir con Sábado Santo", señaló el sacerdote Juan Carlos Ares, párroco de Nuestra Señora de Balvanera, donde se venera la imagen religiosa.

El sacerdote atribuyó la masiva convocatoria al "efecto Francisco, que no deja de invitarnos a manifestar nuestra fe y ayudar a quienes más lo necesitan".

La expresión de fe popular obligó a cortar el tránsito en las inmediaciones del templo de Bartolomé Mitre, entre Larrea y Azcuénaga, donde grupos de fieles pasaron la noche en la calle hasta el inicio de la fiesta religiosa.

La celebración, con el lema "Con San Expedito anunciamos a Jesús", comenzó a la hora cero con la apertura del santuario y la bendición a cargo del arzobispo de Buenos Aires y primado argentino, cardenal Mario Poli.

A lo largo de la fila, la gente esperó con paciencia, hasta las cinco de la madrugada, poder acercarse hasta la imagen del santo y dio testimonio de por qué San Expedito despierta la fe popular, pese a ser una devoción que comenzó a difundirse a partir de 2004.

A partir de las 6 hubo celebraciones de la Palabra con bendición de objetos religiosos.

A las 15 se hizo la marcha con el Cristo Yacente y la imagen de San Expedito por las calles del barrio y a las 20 comenzó la solemne Vigilia Pascual, con la celebración de la luz pascual, la liturgia bautismal y la renovación de las promesas bautismales.

La Iglesia también considera a San Expedito "patrono protector de los jóvenes, socorro de los estudiantes y de los enfermos, mediador en los procesos y juicios, en los problemas de familia, laborales y de negocios".

Expedito era un legionario romano que vivió a principios del Siglo IV y que el emperador Diocleciano mandó a matar cuando se convirtió al cristianismo. El santoral católico dice que al momento de la conversión un cuervo, símbolo del "espíritu del mal", trató de convencerlo para que postergue su decisión.

Este reaccionó, aplastó al cuervo y dijo repetidas veces: "No dejaré nada para mañana, a partir de hoy seré cristiano".

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