Mildemberger, sobre la muerte de su hijo: “Se alimentaba bien. No lo abandoné jamás”

Mildemberger, sobre la muerte de su hijo: “Se alimentaba bien. No lo abandoné jamás”
MIldemberger indicó que Ledesma, “se alimentaba bien” y que no hubo “abandono”. Mencionó que concurre a la Iglesia asiduamente y que le pide a Dios, que “la ayude”.

El lunes 11 de marzo comienza el juicio oral y público a Raquel Elvira Mildemberger, acusada de Abandono de persona de su hijo, Julio Ledesma, quien murió en su casa de calle Diamante 75 de Paraná. Mildemberger habló en exclusiva con Códigos, admitió que es muy creyente, al asegurar: “Voy a misa a la Iglesia San Miguel, a las 6.30 de la mañana. Hablo con Dios y con el padre (sacerdote). Le pido a Dios, que me ayude; me confieso, ellos saben todo lo que pasó”. Dejó en claro que su acercamiento a la religión, hace que se sienta “bien” y que concurre a la Iglesia para “pedirle a Dios me perdone ciertas cosas”. La mujer de 65 años será juzgada por el deceso de su hijo, que fuera encontrado sin vida en la noche del jueves 2 de julio de 2009. Como se recordará, esos días vecinos de la casa dieron aviso a la Policía que se percibía un fuerte olor nauseabundo. Personal de la comisaría primera ingresó a la céntrica vivienda y encontró en un altillo el cuerpo sin vida de un joven de 28 años, en estado de abandono y con signos de haber estado encerrado durante varios días en una habitación. Al ser consultada respecto de la situación que derivó en la muerte de Ledesma, su madre justificó: “Prácticamente no había forma de sacarlo de la casa. No quería vestirse, higienizarse; era algo de terror todo lo que pasécon él”. Al recordar la época en que su hijo comenzó a querer estar “confinado al encierro” detalló: “Empezó el primer año del secundario, no lo terminó y después no quiso seguir”. La muerte de su padre, el esposo de Mildemberger, que dejó de existir a los 44 años, “lo agravó muchísimo. Perdió su padre siendo tan joven, tenia 13 años”, dijo la mujer. Ante la consulta respecto a la carátula de la causa, “Abandono de persona”, se escudó: “Se alimentaba bien, yo le cocinaba, hablan de abandono pero no era así. Yo no lo abandoné jamás, lo vestí, le di de comer”. “Era de terror, agarraba tijera, un cuchillo. La he pasado muy mal, se lo he dicho al doctor (abogado). En invierno yo lo abrigaba, y me abría la ventana, se sacaba la ropa”, aseveró además respecto del comportamiento de su hijo. Mildemberger reconoció que bebía alcohol: “Toda la vida tomé, siempre con mi madre, en casa, con mi papá. De vez en cuando tomo” y que “está con tratamiento psiquiátrico y psicológico”. La mujer considera que está “bien, normal: Pago facturas, voy al cajero”, aunque dice que está “con tratamiento, tengo otros problemas como todos”. “Lo que me ha quedado ahora es mi hija que tiene 27 años; ella está por recibirse”, manifiesta. En cuánto a su hija acotó que cuando Ledesma estaba en situación de encierro, “ella prácticamente sufría. `Qué vamos a hacer con este chico´, es lo único que me decía”. Subrayó que no lo hicieron tratar, “no por la cuestión económica, sino porque “no se habló”. Rememoró que cuando tomó conocimiento de la muerte de su hijo, “me dolió enormemente, todo”. Lo que no hice es llevarlo a un hospital. Yo no lo abandoné, puede ser que no lo llevé lleve a un medico especial, pero siempre lo atendí, tengo testigos”. “Si me quieren condenar que me condenen, y punto; que voy a hacer. Las cosas no se dieron en su momento, no queda otra que enfrentar, no me queda otra”, dijo por último la mujer, sobre la etapa que afrontará la semana próxima.

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