Juan Cruz le ganó a la muerte gracias a una operación contrarreloj para reparar su aorta
"Sus papás lo atienden casi todo el día, aprenden a darle su medicación, a administrarle el oxígeno... Necesitan perder el miedo para poder llevárselo a casa. Esperamos que el alta sea muy pronto", explica Miriam Lagori, coordinadora médica de Neonatología del Hospital Avellaneda, mientras mira a Juan Cruz con ternura y con un dejo de incredulidad. "Fueron tantas las recaídas, estuvo tantas veces al borde de la muerte... Estoy convencida de que además de la enorme pericia médica hubo 'algo más', espiritual. Cada uno lo llama según sus creencias. Yo lo llamo Dios...", añade.
Según Natalia, la doctora Lagori es uno de los ángeles protectores de su hijo. Los otros dos son los cirujanos que hicieron posible el milagro: Rubén Toledo y Pablo Pérez Caram. Ellos corrigieron la perforación que entre los dos ventrículos tenía el corazón del bebé, pero además, debían repararle la aorta, que estaba obstruida y era estrecha. Esa aorta los puso en apuros: se les "deshilachaba".
Son tucumanos, egresaron de la UNT, son cirujanos, se especializaron en Buenos Aires (uno en la Fundación Favaloro, el otro en el Garrahan y en el Gutiérrez), y se decidieron por una especialidad que, reconocen, los tiene todo el tiempo "entre el cielo y el infierno": son cardiocirujanos pediátricos.
Están a cargo del equipo que, en el marco del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas, permite que hoy haya capacidad técnica y de recursos humanos para operar en Tucumán cardiopatías congénitas, que tradicionalmente debían ser derivadas a Buenos Aires. Son muy jóvenes: tienen 37 y 38 años.
Ellos también miran a Juan Cruz con felicidad y reflexionan: "nuestra función es quebrar la historia natural del bebé, que sería la muerte. Tenemos que ganarle a ella. ¡Cuando lo logramos, celebramos en grande!", dice Pérez Caram, y lanza con esa frase un ping-pong de preguntas y respuestas que a veces se superponían, presas del entusiasmo.
-¿Cómo sobrellevan la angustia?
- La nuestra es una especialidad desgastante, estresante... Muchas veces nos da un cachetada... Para darnos fuerza (y a veces, hasta coraje), nos imaginamos a nuestros pacientes sanos, viéndolos crecer... Que Juan Cruz esté tan cerca del alta es una gran motivo para festejar, porque fue realmente complicado (Toledo).
-¿Qué lo hizo complicado?
- En primer lugar, hubo que estabilizarlo. Sufrió varias infecciones y su estado era muy lábil. Además, costó conseguirle lugar en el Hospital de Niños (Lagori). Cuando todo estuvo listo e intentamos reparar la aorta, esta comenzó como a deshacerse: hay que en cuenta que mide un par de milímetros. Tuvimos que cambiar de táctica, y ese es el momento difícil, el más difícil de todos: tomar la decisión. (Toledo). La tomamos: lo llevamos a una hipotermia profunda para preservarlo; vaciamos toda su sangre y paramos el corazón artificial que lo mantenía con vida. Teníamos menos de 40 minutos para reparar la arteria. ¡Nos sobraron unos cuantos! Cuando reconectamos todo, el corazoncito latía hermoso. (Pérez Caram)
- ¿Se recuperó rápido?
- De la cirugía, sí. Estuvo 48 horas con el tórax abierto (para no presionar su corazón) y con un montón de drogas, pero la reacción fue fantástica. Ni siquiera hizo falta hacer diálisis. (Toledo). Pero el trato con el hospital era que la recuperación total se haría en el Avellaneda (Lagori). No hay en el de Niños sala de recuperación cardiovascular separada del resto de la terapia intensiva (Pérez Caram).
El largo camino a casa
Juan Cruz volvió a la terapia del Avellaneda. Natalia, a la casa de madres. Hace unas tres semanas pudo darle la primera mamadera. Y desde hace pocos días ella y su esposo, Matías Torres, "se entrenan" como padres-enfermeros. En casa los esperan su hija mayor, Mariana, y Lucas, el gemelo de "Juancho".
Para el alta hace falta que terminen los trámites que garanticen la provisión del tubo de oxígeno y que el bebé suba un poco más de peso. Pero ya queda poco. Por ahora, sus médicos los siguen mirando con admiración y su mamá resume estos meses así: "él nos enseñó que nada es imposible. Creo que nadie que haya conocido la historia de Juan Cruz, todo lo que él luchó para seguir viviendo, volverá a decir nunca 'no puedo'".
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