El gobernador electo de Santa Fe, Miguel Lifschitz, apuesta a volver a las jerarquías en la institución. El futuro jefe de la fuerza, con acuerdo de la Legislatura.
El gobernador electo de Santa Fe, Miguel Lifschitz, admitió la posibilidad de avanzar en la reforma de la ley de personal policial, que fue aprobada en 2006 y que —según muchas opiniones— terminó con el sistema de jerarquías, relajó la disciplina y afectó la cadena de mandos.
"Quiero modificar la ley policial, pero es un tema que hay que consensuar, no es para imponerlo, necesita un amplio acuerdo de los sectores políticos y de los cuadros policiales, que entienden y más compromiso tienen", apuntó el futuro mandatario provincial.
Según explicó Lifschitz, "la idea es recuperar la formación del oficial, que se había perdido; recuperar las jerarquías y la escuela de oficiales. Volver a la excelencia en la formación de los oficiales de policía. Santa Fe históricamente tuvo una tradición de muy buena escuela, que después se fue perdiendo con los cambios que se hicieron cuando se conformó el Instituto de Formación Policial. Eso no fue un salto hacia adelante sino que generó mucha distorsión".
"Tenemos que reconocer los nuevos agrupamientos que generó el gobierno de Antonio Bonfatti con la Policía Comunitaria, la Policía Táctica", agregó Lifschitz quien dijo estar a favor de mantenerlas en el tiempo "pero con algunos reajustes".
"Las comisarías hoy son ediliciamente inadecuadas para el funcionamiento, muchas están en medio de un deterioro muy grande, muchas con detenidos, y no debieran tenerlos. Hay que repensar esa estructura, especialmente en las grandes ciudades", merituó el gobernador electo.
Promesa de campaña. Sobre ese punto, trajo a escena uno de sus planteos de campaña: "Voy a someter la designación del jefe de policía de la provincia a la aprobación de la Legislatura, porque debe tener respaldo político importante para ejercer liderazgo sobre la fuerza".
A la hora de bosquejar su acción en lo que será la cuestión de las políticas de seguridad y compararlas con las actuales, Lifschitz reconoció que "hay un trabajo muy positivo que se vino haciendo", que no es "crítico" de la gestión, aunque señaló que "hay cosas para mejorar".
Y, en ese sentido, reflexionó: "Tampoco hay que hacer grandes cambios, por eso yo quiero llevar tranquilidad, porque la policía se pone con ansiedad y preocupación a la hora de cambiar de regímenes de trabajo. Hay que ser prudentes con eso y no modificar derechos adquiridos. En conjunto tenemos que hacer cambios que apunten a lo que todos queremos: una buena policía. Tenemos muy buena gente allí que hay que rescatar, respetar y valorarla".
Y prometió "repensar la estructura salarial. Si un jefe de policía tiene que ganar más que el gobernador a mí no me preocuparía, en la medida en que esté a la altura de lo que todos pretendemos".
Uno de los temas de la campaña tuvo que ver con los salarios de los agentes policiales. "Los sueldos se han aumentado mucho en estos años, comparativamente. Se recuperó el salario de la policía. Lo que hay que estudiar ahora, al interior de la fuerza, es cómo se jerarquiza y se reconoce cada una de las tareas, de las funciones. A mayor dedicación, formación y responsabilidad mayor reconocimiento en la estructura salarial".
Lifschitz no dio nombres sobre el futuro ministro de Seguridad. "Se requiere a un dirigente político comprometido que entienda los problemas y esté dispuesto a ponerle el cuerpo. O podría ser alguien que venga de las fuerzas de seguridad pero que tenga una mirada política de la cuestión, pero necesariamente un ministro tiene que tener mirada política, aunque no venga directamente de ahí", mencionó a En Profundidad, de Cablehogar.
Y sobre el final, se pronunció a favor de mantener e intensificar los patrullajes en Rosario: "Necesitamos profundizar la presencia policial en las calles".


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