Este 2014, que se está yendo apuradito, fue un año distinto, con poca actividad, con una sola obra presentada (“Malas palabras”, dirigida por Patricia Galaz), más alguna función de Eva. No es lo habitual, no es lo que venía haciendo Artecon desde hace 32 años. Pero el 2015, anunciará tiempos de “mezclar, barajar y dar de nuevo” y en consecuencia, de mucho trabajo.
Duilio Lanzoni, director de Artecon, dice que el grupo está en una etapa de transición, con energías diversas. A poco de haber finalizado su primer año sabático (como director), el autor de, entre varias obras, “Historias de irse, siempre”, piensa, define y propone “trabajo y militancia” teatrera, como manera de conjurar el mal de las rutinas.
Este fue un período de escaso trabajo grupal, con muchas presentaciones de elencos de otras ciudades… y no dirigiste ninguna obra. Año raro.
-Fue mi año sabático, no dirigí durante un año… decidí tomarme un descanso de la Dirección, porque fueron 25 años continuados y la idea era tomar otra perspectiva y planificar lo que se viene. Cuando se estaba cumpliendo el año sabático, ya empezamos a trabajar con el primer proyecto y delinear un poco lo que va a ser el 2015, donde habrá cuatro producciones.
Se presentaron en la sala El Taller, elencos de Chivilcoy, Henderson, La Plata, Tandil, entre otros, con un promedio de, entre 35, 40 personas entre los asistentes y con cualidades diversas en las propuestas.
En lo que refiere a lo cuantificable, Lanzoni admite que sobre el final de año, se sumó más público y que el primer semestre fue poca gente a la sala. “Esto tiene que ver más que nada con una cuestión de dinámica interna, que se fue solucionando con el tiempo”, sostiene.
En términos de calidad de puestas, el director asume que La Plata y Tandil siempre ofrecen un nivel más afiatado, más “profesional”. El teatro del interior, dice, “está con problemas de lenguaje, es decir, qué es lo que está queriendo contar… esto es fundamental. No hay una temática que pueda definirse como bonaerense; sí hay elementos que tienen que ver con la espectacularidad y no tanto con la búsqueda del mensaje, no entendido como mensaje político, sino con lo que queremos hacer para modificar al otro”.
Desde su punto de vista, esto tiene que ver con una transición que se viene planteando desde fines de los 90s, en donde el teatro argentino no ha definido una identidad muy fuerte, está buceando y no lo ha encontrado. “Esto se trasluce en el interior donde por otro lado uno sigue viendo carencias formativas importantes, que lejos de solucionarse se acentúan. Se termina diciendo `bueno, son amateurs, no les exijamos mucho´”.
La posición de Artecon en ese sentido, es la de creer que la exigencia tiene que estar, para adentro y para afuera “porque justamente, el público que hemos acostumbrado a vernos nos exige eso y el público en general exige cosas de buena factura y eso no se está viendo demasiado”.
A la par de las presentaciones, la tarea del grupo prevé la realización de talleres, en los que se trata de acercar gente al teatro, desde la participación como actores o como públicos. En el balance de esos espacios, Duilio cuenta que los que pudieron finalizar su trabajo, fueron los de infantiles y parte de adolescentes, que están a cargo de Patricia Galaz y Horacio Zárate.
Al mismo tiempo, reconoce que fue muy difícil la conformación de adultos y adolescentes (de primer año), por diversas causas. “Eso nos obliga a una reformulación (…) pondremos en práctica el aspecto formativo con Soledad Marchione, que está regresando de Buenos Aires, con mucha experiencia. Es uno de los puntos flojos, no sólo de 2014, sino algo que venimos arrastrando desde hace tiempo”, reflexiona.
“Si bien no nos planteamos ser formadores de actores, agrega, sí nos interesaría formar, al menos, espectadores. Sin embargo no nos queda sedimento de todos estos años, de gente que haya pasado por los talleres y asista al teatro, no sólo a Artecon sino al teatro en general. Entonces tenemos que ver donde hemos puesto equivocadamente el acento para ponerlo en el lugar que corresponde”.
Es tiempo de reflexión, de mirarse hacia adentro de Artecon…
-Seguro, yo lo vengo planteando y creo que el grupo está en una de transición, tal vez por cansancio y por distintas cosas, por ahí la gente que viene desde hace mucho tiempo tal vez no tiene tanta energía. Y por otra parte, se está incorporando gente que sí tiene energía. Hay que mezclar, barajar y dar de nuevo en 2015.
Artecon, como todo grupo, tiene sus tics, sus lugares cristalizados y por ahí, la cristalización en un grupo que se dedica a hacer teatro, es complicada porque impide el crecimiento. Hay que romper esas cristalizaciones y redimensionar, reformular la dinámica grupal para 2015.
Respecto de las obras… Artecon no hace comedias reideras, para llenar la sala y buscar la carcajada fácil… esta etapa de transición incluye una revisión de eso o se mantendrán ahí?
-Sin dudas (mantendrán su estilo) primero porque para hacer comedias reideras hay que tener una vocación de hacerlo y yo no sé si tengo. No sé si podría hacer bien una comedia de puertas, primero porque no sé cómo hacerlo, nunca me interesó. Puedo verlas y apreciar si está bien hecha y me puede molestar y mucho cuando está mal hecha.
Pero en estos 32 años Artecon siempre ha buscado la modificación propia y del otro. Modificación en el sentido de que el teatro deje de ser esta cosita efímera que pasa durante una hora de un fin de semana y (que en cambio)deje algo, aunque sea poco, pero algo.
Evidentemente Artecon es un teatro de preguntas y no de respuestas. Lo que hemos planificado tiene que ver con esa línea… a veces hemos buscado la risa, pero desde otro lugar, de hecho lo vamos a buscar con el primer espectáculo del año (ver aparte).
Solemos decir que si en 32 años haciendo esto construimos nuestra sala, quiere decir que tan mal con el público no nos ha ido.
Hay que seguir trabajando y militando para tener más gente. Uno puede tener 40 personas y sentirse satisfecho y tener 100 y no sentirse satisfecho. Porque no es lo importante el número, sino poder hacer del teatro una especie de fiestita popular que se sucede cuando se sube al escenario.
Comentá la nota