Mestre: Las asambleas serán fuera del horario de trabajo

El radical dice que no busca peleas con el Suoem, pero insiste en que la condición de su gestión será refundar un pacto de trabajo con el personal.
La Costanera. Ante nuestra propuesta, ese lugar eligió Mestre para la entrevista. El motivo: “Es una obra vial y de espacio público emblemática”. (Foto: Javier Ferreyra).

Lejos de la imagen de “gallito” que le atribuyó, días atrás, el curtido líder gremial del Suoem, Rubén Daniele; Ramón Mestre niega de plano que ensaye la rendidora fórmula ‘péguele a un municipal y gane un voto’. Aclara, sí, que uno de sus ineludibles ejes de gobierno, si gana, será refundar la relación con los 10 mil empleados que tiene el municipio para lograr algo tan básico como ausente dentro del Palacio 6 de Julio: que el plantel trabaje, que lo haga con eficiencia y que no abuse hasta el hastío vecinal de legítimos derechos gremiales como el de deliberar en asambleas.

Sobre esa y otras propuestas de campaña dialogó con Día a Día el candidato que ensayará su segundo intento de gobernar la ciudad el próximo 18. Su entrevista es la primera de una serie que haremos a los que pujan por igual sitial.

–Viene protagonizando cruces y chicanas con Daniele, ¿cómo imagina el nexo con los empelados y el gremio si fuera intendente?

–De mi parte no hay chicana, hay seriedad. Tengo la decisión de un nuevo trato con ellos, la voluntad de plantear una nueva forma de llevar adelante la prestación de los servicios públicos. Los empleados municipales en su gran mayoría tienen vocación de trabajo, pero se dan con que no tienen elementos para trabajar. Se suma la falta de gestión y el recambio de funcionarios que vienen padeciendo, es lógico que no sepan a dónde ir.

–Pero justo por eso, hay prácticas abusivas ya instaladas, difíciles de atenuar, como la realización sistemática de asambleas que cortan la atención al vecino…

–Es necesario que cuando hagan asambleas sean fuera del horario de trabajo, para que no afecten los vecinos. Establecer eso no es confrontar. Me quiero sentar civilizadamente y acordar el nuevo pacto para que funcione el municipio. La lógica será que el que no trabaja no cobra, y no de guapo, sino porque es lo que tiene que ser. Entiendo que no se logrará de un día para otro, pero a eso aspiro. Hace falta una reingeniería de personal, saber qué hace cada uno, un plan de carrera administrativa en base a méritos. Muchos empleados añoran la gestión de recursos humanos de los ‘80 y ‘90.

–Suena a utopía pensar en revisar, aunque sea con el criterio más racional, ítems como la asignación de horas extra, usadas como ‘premio’ por algunos intendentes…

–Cuando hablamos de racionalizar gastos hablamos de eso: bajar horas extra. Revisar que las que se pagan sean trabajadas y necesarias. Además, voy a desdoblar la jornada laboral en los CPC, y eso será otro ahorro. Siempre se pone como ejemplo de debilidad al limitar la presión gremial a la gestión de Luis Juez, y fue mala en eso, pero hoy la situación es peor…

–¿A qué se refiere?

–Por ejemplo, en el año 2007, gestión Juez, se pagó un promedio de 30 mil horas extra mensuales. Este año está en las 80 mil mensuales, y tengo datos sólo hasta junio. Con las prolongaciones de jornada (plus por sumar una o dos horas diarias a la jornada legal) pasa igual: en 2007 se liquidaban 1.700, ahora son 2.300. Y la bonificación, un plus de entre el 10 y 40 por ciento extra de sueldo, pensado para quien hace tareas duras o complejas, también pasó de pagarse a 3.800 empleados en 2007 a 5.900 hoy. Todo eso se evaluará para determinar si corresponde. Estoy convencido de que lo vamos a llevar adelante. Por eso no hago las promesas que hacen otros candidatos: miles de viviendas, puentes, etc. Yo hablo de ordenar el municipio, administrar bien los recursos y organizar un plan de obras. Eso es lo básico, no quiero prometer cosas incumplibles.

Otras batallas. Redefinir convivencia con el gremio de los municipales no será el único desafío al que dice animársele el hijo del ex intendente y gobernador con mote de “duro”. Entre las transformaciones que imagina, dos involucran fuertes cambios y posible privatización de las empresas municipales Crese y Tamse. Ambas son arena de dos gremios tanto o más combativos que el liderado por Daniele: los recolectores del Surrbac y los choferes de UTA, respectivamente. Mestre asegura que los cambios serán posibles, y que los imagina para bien.

“Evidentemente vamos a garantizar a los trabajadores su fuente laboral. Vamos a buscar la reingeniería sin afectar el derecho de nadie, hay formas. Por ejemplo, en el transporte, que las empresas privadas que se hagan cargo del servicio absorban una parte de los empleados, que otros se incorporen a la red de trolebuses, que seguirá siendo municipal. También puede haber retiros voluntarios”.

–O sea que la privatización de Tamse está decidida para usted…

–Sí. Si tengo una empresa que tiene 250 choferes que no conducen, a la que tengo que derivar 100 millones de pesos en subsidios, que tiene todos los corredores que dan pérdida, ¿qué pasó? ¿El estado es bobo, que tomó todo eso, o acá hay algo raro? Yo quiero que el servicio funcione, y para eso hay que licitarlo completo, rediseñándolo todo antes.

–¿En tres manos, como hoy?

–Pueden ser tres o cuatro, se estudiará. Hoy la ciudad tiene el esquema de 1985 con muchísimos más habitantes, eso no funciona. Hay que asegurarse de cubrir todo el ejido, y que los corredores más deficitarios se repartan a todos los prestadores. Muchas empresas quieren venir a Córdoba, pero necesitan reglas claras y un marco regulatorio nuevo.

–¿Dejará de subsidiar?

–No, los subsidios son necesarios. Pero la meta es sumar eficiencia y que los 140 millones que hoy se transfieren bajen a la mitad.

–¿Y Crese?

–No está decidido privatizarla. Evaluaremos qué hacer con Crese, que tiene demasiado personal. Según los datos que tenemos, gastará unos 400 millones este año, una barbaridad. Hay que bajar eso., y la idea es eficientizar generando competencia, eso si está decidido. Pueden ser dos empresas privados, o Crese y otra. Ya veremos.

Vida personal: “Ahora soy un padre de familia”

“Y sí, me casé a los 35 y antes me divertí. ¿Qué tiene de malo?”, lanza Ramón Mestre, fastidiado de que lo azucen con el mote de hombre de la noche.

“Me pegan con eso porque no tienen con qué atacarme, y resulta que estoy casado, tengo dos hijos y hago la vida de cualquier padre de familia. Mientras, otros candidatos se van de ‘joda’ cuando deberían ocuparse de la gestión”, refuta.

Melissa, una santafesina de Rafaela, fue quien lo flechó y selló su pasaporte a la vida de casado, con destierro definitivo de las pistas. Hoy, a los 39 años, comparte con ella su vida, y la crianza de dos hijos: Juana, de 3 años, y Bautista, de 18 meses. La familia vive en el barrio cerrado El Bosque, al noroeste de la ciudad.

De sus cuatro hermanos (la mayor fallecida por una enfermedad a los 31 años), es el único que quiso zambullirse en las mismas aguas que su padre, el ex intendente y gobernador Ramón Mestre. “Cuando él era intendente iba todos los días a verlo, al salir del colegio. Me encantaba esta ahí, compartir con él”, recuerda, aclarando que Mestre padre nunca buscó imponer destino a su prole. “Siempre nos dejó hacer a cada uno lo que quisiera, estudiar los que nos gustara. Lo único que nos exigió fue ir a escuela y universidad pública. Por eso, aunque yo jugaba al rugby en el Taborín y todos mis amigos iban a ese colegio, fui al Carbó”, rememora.

Y regala una anécdota de entonces: “Cuando tenía 13 ó 14 años, me llevé cuatro materias a marzo. Mi viejo casi se muere, él y mi mamá habían sido medalla de oro, como mi hermana mayor; la otra era abanderada de secundario y el más chico, en primaria. ‘Vos no te vas de vacaciones’, me dijo. Todos se fueron a Villa Gesell y yo me quedé. Todos los días me buscada un amigo de mi viejo en su Torino, y con 2 ó 3 planos de barrios yo relevaba uno por uno los baches y los marcaba con tres lapiceras de colores (rojo, azul y negro, según el tamaño) en los planos. Cuando terminaba, llevaban los planos a la secretaria de mi papá. Así estuve todo el verano”.

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