Tuvo que ceder en aspectos clave, entre ellos la implementación de un salario mínimo.
El acuerdo se forjó dos meses después de las elecciones legislativas en las que Merkel ganó holgadamente, pero sin la mayoría necesaria para gobernar. Por eso, la mandataria se vio forzada a buscar el apoyo del SPD –que salió segundo–, un rival que la criticó duramente en su último gobierno por dejar de lado el “Estado de bienestar” europeo.
El pacto logrado ayer por los dirigentes no es definitivo, ya que el SPD lo debe someter al voto de sus casi 475.000 afiliados en la primer quincena de diciembre. Se cree que los adherentes socialdemócratas respaldaran lo acordado, pero si el voto es negativo forzaría a Merkel a gobernar en minoría o a retomar las negociaciones con Los Verdes.
Merkel gobernó de 2005 a 2009 junto con los socialdemócratas, y ahora lo venía haciendo con el Partido Liberal, más afín a su ideología, pero esta agrupación quedó afuera del Parlamento en los comicios de septiembre. Para lograr este significativo acuerdo, tanto la Canciller como el jefe del SPD, Sigmar Gabriel, tuvieron que vencer fuertes reparos de parte de sus propios partidarios por las marcadas diferencias políticas que tienen. Si la base del SPD da luz verde, Merkel será reelecta jefa de Gobierno el 17 de diciembre por el Congreso para cumplir un tercer mandato de cuatro años.
En las negociaciones que desembocaron en este nuevo pacto político, y que demandaron más de 17 horas de intenso debate, los socialdemócratas consiguieron varios reclamos puntuales. El primero de ellos y el más importante fue l a implantación gradual de un salario mínimo nacional obligatorio, que notablemente Alemania no tenía. Se estipuló un mínimo de 8,50 euros la hora, aunque habrá posibles excepciones en los dos primeros años. “Fue uno de los mayores obstáculos que tuvimos que superar”, confesó Merkel. El alza de los salarios coincide con las recientes exhortaciones de la OCDE y FMI a que Alemania, principal economía de la Unión Europea, estimule el consumo y la inversión.
También se acordó un plan de mejoras en las jubilaciones, la posibilidad de jubilación a los 63 años –en lugar de 67– y la doble nacionalidad para hijos de extranjeros nacidos en Alemania. Esto último beneficia directamente a millones de inmigrantes turcos.
Los conservadores, por su parte, consiguieron que fuera incluido el cobro de peaje a extranjeros en las autopistas, pero será impuesto siempre y cuando sea compatible con el derecho europeo.
En las conversaciones se convino un marco financiero de 23.000 millones de euros para gastos e inversiones adicionales, de los cuales 5.000 millones serán destinados a los rubros de educación escolar y universitaria, 3.000 millones a investigación y desarrollo y otros 5.000 millones de euros a la infraestructura de transporte. En razón de la insistencia de los conservadores, la flamante coalición prometió no aumentar impuestos y no incurrir en deudas nuevas durante su período de cuatro años.
“El espíritu de este acuerdo es que somos una gran coalición para concretar grandes tareas para Alemania’’, dijo Merkel a la prensa. Y puntualizó que sus principales objetivos serán “finanzas sólidas, prosperidad asegurada y seguridad social”.
Los socialdemócratas sostienen que impusieron un giro a la izquierda al gobierno conservador, ya que el programa lleva su sello. Para los especialistas no es tan determinante. Señalan que el gran ganador es Merkel, porque la coalición con su rival político le permite mantener en pie su gobierno.

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